“Cuando tenía
seis años (hace 33) acompañaba a mi mamá a agarrar asiento para ver la entrada.
No se pagaba y no había graderías, nos sentábamos en el piso. Empezaba en la
tarde y no duraba mucho tiempo”. Es la memoria de Gilka Doria Medina, una
vecina orureña, la que habla.
Hace 100 años, el Carnaval en Oruro era pequeño y
barrial. Los participantes no pasaban de 20 en cada grupo. La fraternidad más
antigua, la Tradicional Auténtica Diablada Oruro, es de 1904.
Demetrio Alcalá Ramos es el presidente de la
fraternidad. Cuenta que fueron 20 matarifes o mañazos devotos a la Virgen de la
Candelaria los que se organizaron para danzar en 1905.
Un ángel, un lucifer, un satanás, una diabla
(hombre vestido de mujer), el oso, los siete pecados capitales y sus suplentes
fueron los bailarines de ese tiempo.
Los protagonistas de entonces eran de condición
humilde, pertenecían al área rural: carniceros, comerciantes, veleros,
vendedores de coca y otros.
Aunque los bailarines querían llegar al socavón,
cuenta Ascanio Nava, presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos de
Oruro (ACFO), la gente más acomodada no los dejaba
ingresar ni a la plaza principal.
A principios de los 50, la clase media comenzó a danzar con los “indios”, pero
escondida tras una máscara. Fue en la Fraternidad La Diablada que se había
separado de los mañazos.
Luego de 1952, el Carnaval de Oruro ingresa a la plaza y sube hasta los pies de
la Virgen. En los 60 ingresaban homosexuales vestidos de mujer, con polleras
más arriba de la rodilla; 15 años después, éstos cedieron su lugar a las
mujeres.
Con ellas también se integra gente de las clases sociales media y alta. La
Morenada Central Oruro tuvo una crisis que obligó a su presidente a invitar a
banqueros para que bailen de forma gratuita, cuenta Nava. Ellos tenían un
cierto status y al participar dieron una imagen que el resto de la sociedad
orureña valoró.
“Actualmente cada uno busca su acomodo, no sólo con finalidades de fe, sino
viendo a la danza como conductora de un status hacia otro”. En Oruro existen
fraternidades donde bailaron empresarios, políticos e incluso ex dignatarios de
Estado.
Oruro inicia preparativos en septiembre
Las reuniones de las instituciones que organizan el
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Carnaval de Oruro comienzan casi con seis meses de
anticipación.
La Alcaldía se ocupa de la infraestructura para el Carnaval y de otorgar 60%
del total de la venta de metros lineales para las graderías a la Asociación de
Conjuntos Folklóricos de Oruro (ACFO). ésta organiza a los conjuntos, el rol de
ingreso, convites y da un dinero a cada frater- nidad para apaciguar gastos.
Este 2004 se creó Fundesco, que debe elaborar políticas para difundir el
Carnaval. La ACFO asegura que ni la comuna ni el Gobierno mejoraron la
infraestructura (baños, luminarias) para recibir a turistas.
Los pasantes se encargan de la fiesta
La despedida del Carnaval en Oruro es el lunes, Día de Diablos y Morenos. Cada
conjunto organiza una misa para la Virgen de la Candelaria y, luego, los
pasantes son los encargados de atender a los fraternos.
Una fiesta, la música, la bebida y la alimentación para los cientos de
integrantes se ofrecen ese lunes en la mayoría de las fraternidades. Ese mismo
día se conoce al o los pasantes del próximo año, que en muchos casos también
hace una fiesta.
Antes se hacía el rodeo: el pasante invitaba a nuevos bailarines
dándoles masitas, vino y cerveza para comprometerlos a formar parte de la
fraternidad.
Algunas comparsas representativas
LOS AWATIRIS • Participaron del Carnaval en 1971. La primera danza estilizada,
con polleras cortas para las mujeres y con la participación de jóvenes y gente
de "alto status". Nacen en una academia de danza de Oruro y proponen
innovaciones.
MORENADA • El conjunto de la Zona Norte es uno de los primeros de Oruro. Nació
hace 90 años con menos de 10 danzarines, hoy tiene 400. La Guerra del Chaco
paralizó sus actividades. En 1940 volvieron con trajes bordados en hilos de oro
y plata.
HIJOS DEL SOL • Se presentan en 1906. La danza de los incas rememora la
tragedia de la conquista y el fin de Atahuallpa. El relato se presentaría en
Bolivia desde 1871. Los trajes tienen una mezcla de íconos de Tiwanaku con los
de la nobleza inca.
CAPORAL • Llegan de La Paz a Oruro en 1975. Un año después, la danza se
“rehace” y se vuelve más ostentosa. Las mujeres suben la pollera y adornan los
trajes. En 1980 se convierte en una danza de jóvenes donde participa gente de
la clase alta.
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