ARGENTINOS EN LA GUERRA DEL PACÍFICO

ARGENTINOS EN LA GUERRA DEL PACÍFICO


Por: Mario Castro Torres - historiador, psicólogo y  docente de las carreras de Historia, Psicología y Turismo de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca. / Este artículo apareció publicado en el periódico Página 7 el 1 de Marzo de 2015

En este artículo sobre la Guerra del Pacífico mostramos a dos personajes olvidados de nuestra historia a pesar de su comportamiento heroico. Se trata de un par de militares llegados desde Argentina para ayudar a la Alianza Perú-Boliviana y arriesgar  su vida por amor a esta tierra. Sus biografías son realizadas por Jacinto Yaben entre 1938 y 1940, luego de una exhaustiva investigación, y fueron publicadas en la monumental obra Biografías argentinas y sudamericanas, de donde resumimos lo más relevante.


Pedro Toscano Azurmendi (1857-1925)
Nace en Malvinas, población de la Provincia del Tucumán, el 24 de octubre de 1857. Es hijo de Bernardo Toscano y de Vicenta Azurmendi. Al estallar la Guerra del Pacífico, se incorpora al ejército peruano como sargento primero del Batallón Ayacucho Nº 3 de Infantería de línea. Al hacerlo, pierde automáticamente la nacionalidad argentina.
Participa en varias acciones, destacándose en la batalla de Tarapacá (27 de noviembre de 1879). Durante el combate, Toscano guarnece el sector central, asaltado frontalmente por los chilenos, que capturan el estandarte de su cuerpo. Poco después, el coronel peruano Francisco Bolognesi ordena un contraataque,  Toscano recupera el estandarte tomado poco antes por los chilenos; además, los peruanos logran apoderarse de la artillería y del estandarte del enemigo, que se da a la fuga. Por su actuación, Toscano es ascendido a subteniente.
También tiene un comportamiento destacado en la batalla del Alto de la Alianza (26 de mayo de 1880), donde su cuerpo combate en el sector central, peleando hasta quemar el último cartucho. Durante el ataque final chileno, Toscano es herido por un casco de metralla. Por su valor en la batalla, alcanza el grado de capitán en el Ejército peruano. 
En 1881 regresa a su país natal, pero no se le reconoce los ascensos logrados en la Guerra del Pacífico, por lo que regresa al Ejército argentino sólo como teniente primero, aunque recupera su nacionalidad argentina.

Carrera militar en Argentina
Entre 1882 y 1885 participa en la Expedición de los Andes, destacándose en la exploración de Yaimá y Lonquimay –en la zona de Ñorquín, Provincia de Neuquén– por lo que en julio de 1885 recibe una medalla de plata. En 1887 es destinado a la zona andina de San Juan, siendo ascendido a mayor el 26 de julio de 1888. Dos meses después, es nombrado segundo comandante del Batallón 10º de infantería de Buenos Aires. Probablemente entonces se casa con María Teresa Inés Austin.
Combate a la Revolución del Parque (26-29 de julio de 1890) en la capital argentina y dirige improvisadamente a 150 policías hasta la rendición de los insurgentes. Por su destacada actuación es ascendido a teniente coronel el 16 de agosto de ese año. Un mes después pasa al Estado Mayor y al siguiente es destinado a Resistencia, en Salta.
Sin embargo, la situación política en Argentina se va deteriorando paulatinamente, por lo que Toscano es enviado a Córdoba, donde el 21 mayo de 1891 sofoca un intento de revolución. Entre marzo  y mayo de 1892  participa en maniobras militares y retorna  luego a Buenos Aires. Luego del estallido de una nueva revolución en Córdoba y Rosario, en septiembre de 1893, Toscano es incorporado a las fuerzas que parten contra la primera ciudad, siendo el encargado de recuperar el control de la cárcel. Luego  es enviado contra los insurgentes de Rosario. Vencida la insurrección, regresa a Buenos Aires y es destinado a Santa Catalina, en la provincia de Jujuy. Allá, el 20 de septiembre de 1895, es ascendido a coronel.
Algún tiempo después, en mayo de 1901, el Perú le otorga una medalla por su actuación en la batalla de Tarapacá, y recibe la autorización argentina para usarla dos años después.

Prisión y exilio dorado
Durante la Revolución Radical (4 de febrero de 1905) recupera a mano armada un cuartel sublevado en Córdoba y mata  a un sargento. Sin embargo, el 27 de febrero de 1905 es condenado a ocho meses de prisión por "abandono del servicio”. Un posterior decreto presidencial del 20 de mayo del mismo año sube la pena a diez meses de prisión y a la pérdida de su empleo en el ejército. Ante esta situación, varios políticos protestan contra la injusta medida. Por ello, al salir del presidio, Toscano es reincorporado a la Lista de Oficiales Superiores y retoma  su actividad militar.
Sin embargo, nuestro héroe decide buscar otros rumbos y pide licencia para ir a Europa, porque es designado agregado militar en Italia y Suiza. Luego de varios años en esas funciones, regresa a Argentina en 1910 y se reincorpora al ejército al año siguiente. Poco después  obtiene permiso para estudiar en Francia. En septiembre de 1912 pide desde París pasar a retiro, lo que se le concede en octubre de ese año.
Toscano permanece allá probablemente hasta el final de la Primera Guerra Mundial (1918) y retorna  luego a su país natal. Dos años después  vuelve a Europa por razones de salud. Al parecer, se establece definitivamente  en Francia. Fallece en París el 7 de diciembre de 1925 y tuvo la dicha de festejar en agosto de ese año el Primer Centenario de Bolivia, la patria por la que luchó en su juventud.

Manuel Isaac Córdoba Jerez (1857-1907)
Natural de Santiago del Estero. Es hijo de Isaac A. de Córdoba y de Luisa Jerez. Ingresa al Ejército argentino el 1 de septiembre de 1874. Recibe su bautismo de fuego al combatir a los revolucionarios dirigidos por Bartolomé Mitre.
En enero de 1875 es enviado a Rosario y poco después a Soledad, en la frontera del Chaco. Participa  en la campaña de conquista organizada por el ministro Adolfo Alsina. El 31 de agosto, Córdoba es ascendido a cabo segundo y el 15 de noviembre a cabo primero. Posteriormente, es enviado a Rosario y luego al fuerte General San Martín, en la frontera sur de la Provincia de Mendoza. Allí solicita su baja, que le es otorgada el 20 de febrero de 1877.

Participación en la Guerra del Pacífico
Cuando estalla la Guerra del Pacífico, se enrola voluntariamente en el Ejército boliviano y perde su nacionalidad argentina. Obtiene el grado de teniente de artillería en el regimiento comandado por el coronel Adolfo Flores. Posteriormente, es destinado al Regimiento Colorados, con el que participa como artillero en la frustrada campaña de Camarones, a fines de 1879, durante la cual el Ejército boliviano no consigue reunirse con el peruano para derrotar a los chilenos en San Francisco.
Córdoba participa junto a los Colorados en la batalla del Alto de la Alianza (26 de mayo de 1880), cuando muestra toda su valía. Con ellos  captura tres banderolas a los chilenos. Además, en un alarde de coraje y habilidad, junto a un sargento y a un soldado, arrebata un cañón Krupp al enemigo. Esta gesta es inmortalizada en la base del monumento al general Francisco Bolognesi, en Lima. En total, los Colorados se apoderan de cinco cañones, tres banderolas, una ametralladora y muchos prisioneros. Además, los Colorados logran rechazar a la caballería chilena y forman  cuadros. Durante la posterior retirada, Córdoba salva la vida de su compatriota Pedro Toscano Azurmendi. Como se ve, Córdoba sin duda es de los más destacados guerreros del combate. 
De regreso en La Paz, es destinado al 7º Regimiento, comandado por el coronel Lisandro Peñarrieta. Poco después  pasa al cuerpo de edecanes del nuevo presidente, Narciso Campero. El 27 de mayo de 1881 es ascendido a teniente primero. Sin embargo, es posible que no esté de acuerdo con EL   cese de hostilidades de facto que se produce entre Bolivia y Chile, por lo que en junio de 1881 pide licencia indefinida del Ejército boliviano, que se le otorga en Potosí. 

De regreso en Argentina
Córdoba vuelve al Ejército argentino pero no se le reconoce los grados alcanzados durante la guerra, por ello  se reincorpora solo cómo alférez, aunque recupera su nacionalidad argentina. Pasa por Santiago del Estero y Tucumán y es destinado a la caballería en el Chaco, donde permanece hasta 1887. Participa en la conquista de la región, destacándose en varias acciones. Por ejemplo, el 12 de agosto de 1883 en Rastrillada mata a seis guerreros indios y hiere a varios otros; y en marzo de 1884  hace una incursión de casi 200 km con sólo seis hombres y quita  ganado a los indios en Dos Lagunas. Por ello  es ascendido a teniente segundo el 28 de febrero de 1885.
Desde septiembre de 1887 es nombrado agregado de la Embajada Argentina en Uruguay. En cumplimiento de esas funciones, el 12 de enero de 1888 es ascendido a teniente primero y a capitán el 2 de marzo de 1889.
Posteriormente, regresa a Argentina y se incorpora en diciembre de 1888 al Estado Mayor. En 1890 es ayudante del Comisionado Nacional en Rosario. El 17 de abril de ese año se casa con Leonor Real Dequín. Dos meses después regresa a Uruguay como edecán del embajador argentino, Roque Sáenz Peña, antiguo compañero de armas. En febrero de 1892 retorna nuevamente al Estado Mayor y el 2 de noviembre es designado edecán y jefe de escolta del presidente Luis Sáenz Peña (padre de Roque). En esas funciones, el 7 de marzo de 1893 es ascendido a mayor.

El 6 de mayo de 1895 es designado jefe de escolta de la Comisión de Límites con Bolivia, cargo que ocupa por más de siete años, hasta el 27 de noviembre de 1902. Así retorna cerca a la amada tierra por la que arriesga su vida tiempo atrás. Cumplida la misión, retorna a Buenos Aires.
En febrero de 1905 es nombrado presidente de la Junta de Excepciones de Rosario y desde julio de 1906 cumple iguales funciones en Santiago del Estero. Es posible que entonces desarrolle alguna dolencia grave, pues se traslada a Buenos Aires, donde su vida se extingue a las 6:50  del 10 de mayo de 1907, con apenas 50 años de vida.

De esta manera mostramos la vida de dos héroes de la Guerra del Pacífico, que a la larga obtienen más reconocimiento en su país que en el nuestro. Son también una muestra muy elocuente de la simpatía que despierta la Alianza Perú-Boliviana en Argentina. Conviene rescatarlos del olvido para conmemorar los éxitos alcanzados durante una contienda que es recordada principalmente por sus derrotas.



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HEROÍSMO BOLIVIANO EN LA GUERRA DEL PACÍFICO

HEROÍSMO BOLIVIANO EN LA GUERRA DEL PACÍFICO


Por: Patricia Barriga y Verónica Pérez - Periodistas / Este articulo aparecio publicado en el periodico La Patria de Oruro el 23 de Marzo de 2016.

EDUARDO ABAROA


Eduardo Abaroa Hidalgo es conocido por su frase célebre "¿Rendirme yo?...que se rinda su abuela c…..", durante la invasión chilena, cuando los usurpadores le ordenaron que se rinda.
Nació en San Pedro de Atacama el 13 de octubre de 1838 y falleció en Calama el 23 de marzo de 1879, fue militar y empresario boliviano.
Se incorporó a las tropas bolivianas cuando los chilenos invadieron el territorio de Bolivia en 1879 y lideró la resistencia civil en la batalla de Topáter, puente en el cual murió.
Era hijo de Juan Abaroa y Benita Hidalgo y se casó con Irene Rivero, y sus hijos fueron Andrónico, Eugenia, Antonia y Juan Eduardo.
Trabajaba en una mina de plata en el departamento del Litoral, que pertenecía a Bolivia.
Abaroa fue el primer civil en ofrecerse como voluntario al coronel de milicias, don Ladislao Cabrera, siendo su brazo derecho en los preparativos de la defensa.
Pese al consejo que le hizo Cabrera de volver con su familia, se reusó haciendo prevalecer su condición de boliviano, y quedándose a defender su territorio patrio.
Fue incorporado en la milicia como coronel, estuvo al mando de la misión para defender el actual puente Topáter, que estaba sobre el río Loa y el acceso por el lado Sur a la ciudad de Calama.
Su decisión de luchar fue inquebrantable, por lo que no se quedó en las trincheras del Topáter, sino que cruzó el río junto con el mayor Patiño, el oficial Burgos y los ocho fusileros, quienes cayeron prisioneros.
Chilenos relataron que se sorprendieron al constatar que un boliviano comenzara a disparar a más de 100 hombres, que pasarían por allí, dio batalla y se hizo imposible pillarlo.
Un día anterior Abaroa se había entrevistado con el coronel Villagrán, que estaba a cargo del destacamento chileno, quien consideró la acción como temeraria, pero patriótica, entonces dio la orden de no matarlo, pero pasadas las horas y con varios soldados chilenos heridos, lo conminó a rendirse.
"¡Ríndase!"
El grito resonó en el Topáter, siendo la respuesta llena de orgullo y de la sinrazón de quienes combaten:
"¿Rendirme yo ?... ¡Qué se rinda su abuela, c...!".
Al celebrarse el 73 aniversario de su muerte, en 1952 se repatrió el cuerpo de Abaroa, con honores, y fue enterrado en la Plaza que lleva su nombre. Es en honor a este mártir boliviano que se celebra cada 23 de marzo el Día del Mar.

GENOVEVA RÍOS

El 14 de febrero de 1879, el comandante de la milicia chilena, coronel Emilio Sotomayor envió una nota exigiendo la rendición al prefecto del departamento Litoral, en ese entonces el también coronel Severino Zapata.
La nota además pedía la desocupación del puerto, pero el prefecto molesto por la invasión se negó a entregar Antofagasta.
Junto al emisario que llevó la nota, desembarcaron dos compañías de soldados, quienes detuvieron sus cañones en las esquinas, mientras los buques disparaban con el fin de amedrentar a la población que estaba indefensa en Bolivia.
Aproximadamente a las 11:00 horas los invasores habían tomado todo el puerto de Antofagasta, rodearon la Prefectura y arrancaron el Escudo que estaba en el frontis y lo destrozaron.
Sin embargo, no se dieron cuenta que todavía flameaba altiva la tricolor boliviana en el edificio de la Intendencia de la Policía.
Hubo alguien que la vio, era una niña que de forma heroica decidió sustraerla y salvarla de los ultrajes y ofensa del enemigo. Genoveva Ríos, así se llamaba la pequeña heroína, que volvió al lugar, se escabulló por una ventana y desatándola se apoderó del pendón patrio, escondiéndola bajo su vestido, como si estuviera protegiendo la misma imagen de la Patria.
Actualmente la bandera que flameó en Antofagasta, se encuentra en el museo de la Sociedad Geográfica y de Historia en la ciudad de Sucre.
En una carta a la Sociedad Geográfica Sucre, Genoveva Ríos expresó que en su última visita al puerto de Iquique recibió el encargo del cónsul de Bolivia, Arístides Moreno, para repatriar la bandera que flameó en la intendencia Policial de Antofagasta, cuando las fuerzas chilenas invadieron el puerto.
Lo que cumplió al enviarla para que los bolivianos tengan esa reliquia, y recuerden la acción valiente de una niña que demostró su amor por su patria, incluso exponiendo su vida, al salvar la tricolor nacional de manos invasoras.

LADISLAO CABRERA 

Ladislao Cabrera es considerado un héroe de la Guerra del Pacífico debido a su defensa en Calama, pues enterado del asalto de Antofagasta por parte del ejército chileno, organizó la defensa de esta ciudad en 1879 junto al subprefecto Fidel Lara y a Eduardo Abaroa.
Cabrera logró reunir a 135 bolivianos con los que se enfrentó al ejército enemigo, mientras que el chileno contaba con más de 500 hombres bien armados y entrenados.
La diferencia entre estos bandos, no solo era en cantidad de hombres, sino también en armamento, pues el ejército chileno tenía un par de cañones de artillería, lo cual hacía predecible el resultado de la batalla. 
Frente a esta desigualdad de la lucha los oficiales chilenos pidieron la rendición de la centena de civiles bolivianos mal armados, pero Cabrera se resistió y respondió con altivez lo siguiente: "Que sepan los chilenos que los bolivianos no preguntamos cuántos son para presentarles batalla".
Ladislao Cabrera nació en Totora-Cochabamba el 23 de mayo de 1830, sus padres de origen español fueron Don Mariano Cabrera Fernández y Doña Manuela Vargas La Faye. Ladislao fue el hermano mayor de los nueve hijos que tuvieron sus padres. 
Se destacó como abogado, periodista y profesor de literatura, le tocó irse a vivir a Calama, y fue quien aviso al gobierno de Hilarión Daza sobre la invasión chilena a Antofagasta, y al ser autoridad de Calama fue quien organizó la defensa boliviana frente al ejército de Chile.
Después de la derrota en Calama se retiró a La Paz donde ocupó altos cargos en la administración pública. Fue embajador y en 1881 ejerció como presidente interino de Bolivia. 
Falleció en Sucre el 24 de diciembre de 1921, cuando ejercía el cargo de Ministro de Corte Suprema de Justicia.

JUANCITO PINTO

Juan Pinto, reconocido como héroe del Pacífico, fue parte de la tropa de los Colorados de Bolivia a una corta edad, exactamente a sus 12 años se unió a las milicias para ir a defender el territorio boliviano que era invadido por chilenos.
De acuerdo a la publicación que realizó la Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar), este niño desempeñaba funciones en esta tropa como tamborero, estuvo presente en las duras marchas hasta la costa, atravesando distancias muy largas, hasta llegar a Tacna Perú, donde se reunían bolivianos y peruanos para enfrentar al ejército de Chile.
Según relatan algunos historiadores, Juancito Pinto estuvo en la Batalla del Alto de la Alianza que se efectuó el 26 de mayo de 1879, cuando la artillería chilena rompió el fuego bajo el mando del general Manuel Baquedano, en esta oportunidad Juancito Pinto cumplió órdenes con toques de tambor orientando los despliegues de los soldados bolivianos.
La batalla provocó la baja de varios bolivianos que se encontraban tendidos en el suelo, este escenario consternó a Juancito Pinto y al ver a algunos de sus jefes y soldados en el suelo, le arrebató un arma a uno de ellos, buscó entre los heridos un morral con municiones, y manejando con dificultad el arma se alejó corriendo en dirección al lugar donde resistían los últimos defensores bolivianos.
El niño de apenas 12 años, ingresó al combate, perdiéndose en el fragor de la lucha y en medio del terrible fuego enemigo, Juancito Pinto murió en la batalla. Se dice que en el informe a la convención de la Cruz Roja de Ginebra del ejército boliviano, durante la Campaña del Pacífico, se menciona al pequeño héroe en su Edición de 1881. 
Juan Pinto nació en 1867 en el departamento La Paz y murió en la Batalla del Alto de la Alianza en 1879. 

ILDEFONSO MURGUÍA 

Durante la Guerra del Pacífico, 
Ildefonso Murguía comandó a los Colorados de Bolivia en la batalla del Alto de la Alianza durante la Guerra del Pacífico con Chile, la cual se efectuó el 26 de mayo de 1879, se lo reconoce por su grito que decía "Temblad rotos que aquí entran los Colorados de Bolivia".
Lamentablemente por la desigualdad de lucha que existía, puesto que los chilenos tenían más armas y más hombres, el ejército boliviano fue derrotado, los sobrevivientes fueron condenados a muerte por fusilamiento y su comandante condenado al olvido, muriendo prisionero.
Murguía nació en Oruro el 23 de enero de 1838, cuando era joven se dedicó a la minería. 
Participó de la revolución del 8 de septiembre de 1857 por la que asumió la presidencia José María Linares, quien ascendió a Murguía al grado de Capitán.
Junto al general José María de Achá resultaron vencedores en la batalla de San Juan, en la que fue derrotado el general Gregorio Pérez, asumiendo el gobierno el general Achá, quien nombra a Ildefonso Murguía como Comandante General de Potosí y más adelante Comandante de la 2ª División de Ejército.
Fue ascendido al grado de Coronel por el general Mariano Melgarejo, participó en el derrocamiento de Tomás Frías, durante el gobierno de Hilarión Daza es nombrado comandante del Batallón 1° de Línea (Colorados) el 17 de enero de 1876.
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A PROPÓSITO DEL GRAL. RUFINO CARRASCO

Ultima morada de Carrasco en Oruro

Este artículo fue publicado en: www.cedib.org

En la ciudad de Sucre, una tarde de los  inicios de abril del año 2007, Amadeus Mozart era el causante de la música de sobremesa en un predio de “La Florida”, mientras en el patio campestre, una embrionaria brisa otoñal mecía la fronda de un sauce llorón al compás de aquella límpida y peregrina armonía. Armonía que, al parecer, purificaba de a poco las raíces, el tronco y el ramaje de aquel piadoso árbol contagiado de insondables ansiedades humanas, hasta colmarle de una paz cadenciosa y bendita.  Pocos metros más abajo, siguiendo el itinerario del río, la otrora majestuosa mansión del presidente Aniceto Arce, como el recuerdo ominoso de su ex propietario, continuaba fatídicamente convirtiéndose en polvo de partícula en partícula.
    Dentro del pequeño fundo, el Dr. Horacio Torres Guzmán,  ameno y solícito anfitrión del Gato, a pesar de la diferencia de edades e ideologías, dormitaba nostálgico en un sillón apostado en el único ángulo de su asoleado y acogedor recibidor; entretanto, su huésped, confortablemente sentado y paladeando de tanto en tanto una aromática y balsámica infusión, examinaba con lupa una añosa y ambarina fotografía del Gral. Rufino Carrasco, héroe ignorado de la Batalla de Tambillo librada en diciembre de 1879.
     El aludido retrato, revelaba a un oficial maduro con la faz delineada por atributos más autóctonos que mestizos, y en cuya mirada de cazador, chispeaban la perspicacia y la bravura con cierto atavismo asiático realzado pintorescamente por su enrarecido bigote. El Gato, también percibió conmovido que Carrasco, pese a su ruinoso y deshilado uniforme militar y, a sus humildes y ajadas botas, lucía con desenfado una prestancia tan varonil y digna, que en ese instante supo que el aplomo y la gallardía brotan del espíritu enaltecido y no así de los  ropajes.
     De acuerdo al parte oficial de guerra redactado en Toconao por Rufino Carrasco en diciembre de 1879, así como a otros documentos militares, el Escuadrón Francotiradores estaba conformado por 70 varones, la mayoría de ellos oficiales y suboficiales chicheños bravíos.Los Francotiradores fueron la magnífica e invencible vanguardia de la errática y fantasmagórica Quinta. División. Éste épico escuadrón comandado valiente y sagazmente por el entonces Coronel Rufino Carrasco, el 6 de  diciembre de 1879, en el desfiladero de Tambillo, venció en tan sólo 15 minutos de combate a un cuerpo militar chileno bien pertrechado y atrincherado denominado los Cazadores del Desierto, causándole varios muertos y heridos, aparte de capturarle 11 prisioneros. En su precipitada fuga, las fuerzas chilenas dejaron en poder del temerario escuadrón boliviano 18 rifles Winchester, 14 espadas, 16 bestias e incontables monturas, correajes y municiones. Pese a los harapos, a la sed, el hambre, el cansancio y a la traición de Narciso Campero,  Comandante General de la 5ta. División, losFrancotiradores supieron cumplir pundonorosamente con su patria.
        Luego de esta inigualada victoria de nuestras armas en la infausta Guerra del Pacífico de 1879, Rufino Carrasco, después de haber sido abandonado a su suerte en el desierto por sus superiores junto a sus soldados, execrablemente fue apresado y vejado en la ciudad de Potosí por mandato del afrancesado Gral. Narciso Campero, que ambicionaba inescrupulosamente la primera magistratura del país. Después, sobrevino la conspiración del silencio impuesta por aquellos ruines que enajenaron el mar boliviano, intentando suprimir su legendario nombre de la ilustre genealogía de nuestros héroes.
          Para el Gato, el verdadero héroe en una cultura de la solidaridad como la nuestra, no lucha por sí mismo, sino por los paradigmas e intereses colectivos. El héroe no es aquel fornido guerrero empachado de testosterona que usurpa e impone “su justicia” a los demás hombres y pueblos del mundo en base a la violencia fratricida, como el mitológico Aquiles en Troya, Rambo en Irak o Afganistán, o Arnold Schwarzenegger que violenta y aliena las mentes de los niños y jóvenes con sus desquiciantes películas. Héroe no fue, no es, ni puede ser un conquistador, un semidios o un atleta. Héroe es el guardián de los suyos y el abnegado defensor de su heredad, como lo fueron en su momento Héctor de Troya, Abaroa en el Topater, los humildes trabajadores de Fukushima que, a riesgo de sus vidas por la radiactividad, y reviviendo el proverbial yamato-damashii (espíritu japonés), en estos días intentan proteger a su patria controlando los cuatro reactores nucleares que intimidan con una catástrofe nuclear al Japón y quién sabe al mundo y, por supuesto, Rufino Carrasco y sus homéricosFrancotiradores, esforzados héroes de la batalla de Tambillo.
       A juzgar por su fama y sus acciones, Rufino Carrasco no fue uno de esos indigestos militares que presumían de sus hombradas en salones y tabernas, así como del brillo de sus extravagantes atavíos, fue tan sólo un sacrificado y bizarro comandante al servicio de Bolivia que, sí viviese hoy, por ejemplo: con seguridad nunca hubiese sustraído los misiles de su ejército para entregarlos tramposamente a una Misión Militar de los EE.UU., a modo de un furtivo “aporte a la paz mundial”, como aconteció el 2 de octubre del año 2005.
      Siempre observando la fotografía, y a propósito de la Guerra del Pacífico, el Gato retrotrajo que, en 1972, el gobierno de Hugo Banzer, desestimó malintencionadamente el honrado ofrecimiento del presidente chileno Salvador Allende para restablecer relaciones diplomáticas e iniciar negociaciones que pudiesen encausar el retorno soberano de Bolivia al Pacífico, sin compensaciones territoriales ni económicas. Años mas tarde, en 1975, Banzer protagonizó con Augusto Pinochet el desvergonzado “Abrazo de Charaña”, mediante el cual se reiniciaron relaciones diplomáticas entre los Estados boliviano y chileno, a más de pactar el acceso de Bolivia a una irrisoria costa entre Arica y la frontera con el Perú, a cambio de ceder a Chile las riquísimas zonas mineras de Nor Lípez, donde milenariamente vegetan yacimientos de litio y otros minerales estratégicos para el acrecentamiento nacional. El Gato, recordó que la valerosa oposición de las organizaciones sociales patrias, a las que se agregó la airada reclamación del gobierno peruano, truncaron el desleal y leonino contubernio.
     El referido retrato de Rufino Carrasco, sumado a otros documentos a los que se añadieron las remembranzas históricas de mi felino acompañante, me impelieron a reseñar concisamente lo que a continuación prosigue para discernimiento y memoria de las nuevas generaciones.            
     Desde tiempo atrás, y aún hoy, son muchos los escritores peruanos, chilenos y bolivianos que discuten sobre las genuinas motivaciones de la Guerra del Pacífico de 1879. Entre los peruanos, Paz Soldán sostiene puerilmente que Chile ingresó a la guerra exigido por su álgida situación económica debido a los elevados intereses de su deuda externa; adicionando que la otra causa fue la firma delTratado Secreto y Defensivo de 1873 entre Bolivia y Perú. De otro lado, Carlos Wiese arguye trivialmente que la causa principal de la guerra fue la negativa peruana de declararse neutral en el conflicto boliviano y chileno, a esta desacertada opinión se adscriben varios historiadores peruanos. En cambio, Carlos Mariátegui, refiriéndose a la misma circunstancia, lúcidamente expuso que la contienda sobrevino en razón al proceso de expansión agro-industrial europea y norteamericana que urgía de materias primas, haciendo una insinuación sobreentendida al guano y el salitre, ambos abonos nitrogenados  resultaban imprescindibles en esa época para obtener diversas cosechas anuales.
    Por su parte, los historiadores chilenos como Vicuña Mackena, Gonzalo Bulnes, Santa María, Barros Arana y sus prosélitos, arguyen que la contienda aconteció a causa del dizque accidental  descubrimiento del Tratado Secreto y Defensivo  de 1873. Posteriores generaciones de pretendidos investigadores, aseveran que la Guerra del Pacífico se dio porque “redescubrieron” que el Litoral boliviano era suyo desde tiempos pretéritos y había que reconquistarlo “Por la razón o la fuerza” (lema agorero y prepotente blandido en el escudo mapochino). Semejante impostura fue sostenida originalmente por Miguel Amunátegui, el falsario, siguiéndole en la bribonada Espinoza Moraga, Jaime Eyzaguirre, Ríos Gallardo, Augusto Pinochet y otros tantos.
    Asimismo, tal es la desvergüenza de los historiadores chilenos que, justificando su rapiña, desdicen sus primigenios límites geográficos cantados imperecederamente en el primer poema épico de América y Chile, como viene a ser La Araucana del ibérico Alonso Ercilla, que en una de las estrofas del Canto I, detalla: “Es Chile Norte Sur de gran longura. Costa del nuevo mar del Sur llamado.  Tendrá del Este a Oeste de angostura cien millas, por lo más ancho tomado; bajo el Polo Antártico en altura de veintisiete grados prolongado hasta do el mar Océano y Chileno mezclan sus aguas por angosto seno”. (Estrofa extractada mediante Internet de la webmaster perteneciente a Justo S. Alarcón, la cual versa sobre La Araucana).
    Del mismo modo, estos fingidos sabihondos, en sus vanos afanes de argumentar el despojo de los territorios bolivianos, tergiversan lo propalado literalmente en el artículo cuarto de su propia Constitución Política del Estado promulgada el 29 de diciembre de 1823, que palabra por palabra especifica: “El territorio de Chile comprende de norte a sur, desde el Cabo de Hornos hasta el despoblado de Atacama…”. Enunciados análogos se encuentran en las Constituciones Chilenas de 1822, 1826 y 1833. Otro legajo inequívoco es el Tratado de 1844que, en su artículo once, revela y afianza los confines territoriales originales de nuestro geófago vecino proclamados en sus diversas Constituciones Políticas, antes de la infame guerra de usurpación de 1879; mediante el aludido tratado, Chile obtuvo de España el reconocimiento de su independencia.
      Igualmente, desautorizando a los araucanos embaucadores, uno de los párrafos de su primer libro de historia oficial intitulado Historia de Chile perteneciente a Cesar Famín, publicado en Barcelona en 1839, y citado por Edgar Oblitas en su magistral Historia Secreta de la Guerra del Pacífico, nos deja releer hasta el cansancio: “El reino de Chile forma una de las subdivisiones más naturales de la América del Sur.Confina al Norte con la república de Bolivia, de la cuál le separan el río Salado y el gran desierto de Atacama”. Como estos fidedignos instrumentos probatorios citados, subsisten cuantiosas e incontrastables escrituras, títulos, leyes y mapas que demuestran los límites iniciales de Chile y los derechos de Bolivia sobre Atacama y el Pacífico.  
      Siempre desenmascarando las embrolladas interpretaciones chilenas que arguyen una supuesta propiedad de nuestra heredad nacional, apremia recordar que, la geografía de Bolivia mutilada gradualmente por su codicia, inclusive hoy (rapacería de las aguas del Lauca y del Silala), inmemorialmente fue parte de lo que en diferentes periodos se denominó: Tiahuanacu, Kollasuyo, Nueva Toledo, Audiencia de Charcas y Alto Perú. Al originarse Bolivia, sobre el territorio de la Real Audiencia de Charcas,  que a su vez perteneció a los Imperios Tiahuanacota e Incásico, el Litoral que primitivamente fue parte de éstos, se constituyó en una de las provincias deldepartamento de Potosí de acuerdo al Uti Possidetis Juris de 1810, que en buen español quiere decir: “como poseéis (hoy) seguiréis poseyendo en el futuro”.
      Causa hilaridad que Pinochet, el dictador corrupto, intentando justificar la depredación de su país en 1879, arguya en sus escritos que el Libertador Bolívar abusó de su poder al concederle a la naciente Bolivia una costa soberana en el Pacífico. Simón Bolívar, el soldado filósofo, respetó éticamente el Uti Possidetis Juris de 1810 para evitar confrontaciones futuras entre las emergentes repúblicas sudamericanas, así lo pregonan los distintos documentos de aquellos memorables años.
     El bardo chileno Pablo Neruda, ateo impenitente y Premio Nóbel de literatura en 1971, en su poema-oración Canto para Bolívar,reconoce y ensalza las virtudes morales, intelectuales y heroicas del Libertador designándole como progenitor de América, de esta forma:“Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire de toda nuestra extensa latitud silenciosa…” El ejemplo, el pensamiento y la probidad de Simón Bolívar -pese a ciertas sombras de su temperamento debido a su imperfecta condición humana- se tornaron con el tiempo en un afán indomable de unión y justicia en los corazones de muchos latinoamericanos que actualmente sienten el apremio vigoroso de plasmar la Patria Grande, o perecer en el intento ¡Y un Augusto Pinochet, constatadamente deshonesto y brutal, se atrevió a poner en duda la moralidad y sabiduría inextinguibles de Bolívar!  Importa revivir que, en el gobierno del extinto Augusto Pinochet, fueron expulsados de Chile centenares de bolivianos indocumentados en vagones de ganado, como si fueran rumiantes.
      La Ordenanza de Guadalajara de 1563, sancionada gracias a las legítimas y persistentes reclamaciones de Juan de Matienzo, demuestra como en la colonia se ampliaron legalmente las fronteras de la Audiencia de Charcas a todo lo que comprendió territorialmente el Kollasuyo del Imperio Incaico, límites que, por cierto, incluían Atacama y sus costas marítimas. Juan de Matienzo fue Oidor de la Audiencia de Charcas y autor del monumento legislativo titulado las Ordenanzas del Perú, autoría que  injustamente es atribuida al Virrey Toledo. De igual forma, las Leyes IX y XII de laRecopilación de Indias respaldan el derecho consuetudinario de Bolivia sobre el Litoral arrebatado por Chile. 
       El doctísimo Cañete y Domínguez en las páginas 263, 264 y 265 de su célebre Guía de la Provincia de Potosí (1787) publicada en la Villa Imperial en 1952, nos pormenoriza que Atacama (denominado Dpto. del Litoral en la república) era uno de los seis partidos del Potosícolonial. Esta innegable realidad, también se refleja en la Carta Geográfica sacada en limpio en julio de 1787 por Don Hilario Malavez en escala de veinte leguas inglesas, y la cuál está rubricada por Juan W. Chacón y José Rodríguez M., como grabador. (Fuente: Geografía del Dpto. de Potosí de Alfredo Tapia Vargas).
          En cuanto a jurisdicciones se refiere, muy pocos conocen que Tarija también fue otro de los partidos de la Villa Imperial colonial, y luego una provincia del Potosí republicano. Germinada Bolivia, Atacama (con el apelativo de Litoral), se independizó de la jurisdicción potosina mediante el decreto de 1ro. de julio de 1829 promulgado por el gobierno de Santa Cruz. Similarmente, dos años después, la provincia de Tarija, desmembrándose del departamento de Potosí, se erigió en un nuevo departamento merced a la ley de 24 de septiembre de 1831 sancionada por el Mariscal de Zepita.
       Es evidente que los tarijeños patriótica y concientemente quisieron pertenecer a Bolivia, en lugar de anexarse a la Argentina; empero, es una incontrastable realidad histórica que, el territorio tarijeño (ancestralmente unido geográfica y culturalmente al partido de Chichas, y separado de éste en 1785 por el intendente español Juan del Pino Manrique), primero correspondió al Kollasuyo y después al Potosí colonial y republicano. Por consiguiente, de acuerdo a los términos ecuánimes del Uti Possidetis Juris de 1810, derivados de la herencia y la tradición, era justo y lógico que Tarija como Atacama se constituyeran en territorios de Bolivia.
        Manuel Frontaura Argandoña, autor del libro El Litoral de Bolivia, respaldándose en los hallazgos de Max Uhle, Midendorf, D´Orbigny y otros estudiosos de las poblaciones autóctonas asentadas en el Litoral boliviano arrebatado por Chile, sustenta que los antiguos pueblos atacameños pertenecieron a las evolucionadas y arcaicas unidades bioculturales de los Chipayas, Urus, Aymaras y Quechuas. Los rastros imborrables de las civilizaciones Aymara e Inca en Atacama y sus playas fueron ratificados irrefutablemente por el carbono catorce e incontables estudios de arqueología.
           Otro acaecimiento que los chilenos dejan ladinamente en el tintero es que, el Inca Tupac Yupanqui, conquistó la bárbara y rezagada araucanía haciéndose fuerte en el poblado de Atacama, que ya integraba el Kollasuyo la última cuarta parte del siglo XV. A partir de ese tiempo, los Incas sujetaron a los salvajes, pero valerosos araucanos por más de sesenta años, enseñoramiento que concluyó con el arribo de los españoles al Valle del Copiapó comandados por Pedro de Valdivia.
         En esta memorable campaña de sometimiento araucano, emprendida precedentemente por Diego de Almagro en 1536, los audaces y ambiciosos españoles organizados en el Alto Perú fueron financiados por la plata de Porco, yacimiento precolombino distante a diez leguas del Sumac Orko (Potosí); éste último monte, recién fue revelado a los hispanos en torno a 1545. Es necesario precisar que, los primeros españoles que marcharon en pos del Reino de Chilli, estuvieron firmemente respaldados por contingentes de guerrerosQuechuas, Aymaras, Atacamas e intrépidos Chichas (éstos últimos, a decir de ciertos cronistas, los preferidos del Inca por su legendario valor y lealtad). Son miles los testimonios fidedignos que, como los anotados, secundan irrebatiblemente los derechos de Bolivia sobre Atacama y sus costas en el Pacífico desde tiempos prehispánicos. Postular lo contrario es pecar de cinismo o estupidez.       
      El Estado boliviano al verse obligado a firmar dolosamente el Tratado de 1904 por Chile, no perdió en absoluto su potestad de reivindicar sus derechos sobre el Litoral patrio, ya que ningún acto  injusto e  ilegal puede causar estado de acuerdo al Derecho Internacional contemporáneo. La doctrina de la intangibilidad de los tratados avalando el latrocinio, no pasa de ser un anacrónico y fosilizado dogma jurídico que no se aviene a nuestros tiempos, ni  a una auténtica justicia universal.
      Urge revivir como antecedente que, el desgobierno de Mariano Melgarejo, dio pié para la Guerra del Pacífico al firmar con Chile el Tratado de 1866, confiriéndole a este país necia e irresponsablemente territorios y concesiones bolivianas, debido a su avidez por recaudar fondos respondiendo a tres sinrazones: mantenerse en el Poder militarmente,  beneficiar a las pancistas clases acomodadas y despilfarrar el erario público en repugnantes francachelas, mientras el pueblo desfallecía de hambre.                          
           Los bolivianos informados sabemos que las dos causas primordiales para la Guerra del Pacífico fueron: los inescrupulosos intereses anglo-chilenos sobre el guano y el salitre de Bolivia y Perú, además de añadirse la ambición araucana por la supremacía en el Mar del Sur. La ley que gravaba con diez centavos cada quintal de salitre exportado por la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta, sumada a la patriótica nacionalización del salitre boliviano oficiada por el gobierno de Hilarión Daza ante la negativa insolente de pagar dicho impuesto por la citada compañía, solo fueron el pretexto y el detonante para la Guerra de 1879.                             
        A las voracidades del capitalismo anglo-chileno, se mancomunaron traidoramente los apetitos utilitarios, ocultos y desleales de la oligarquía minero-feudal boliviana encabezada por Aniceto Arce, Gregorio Pacheco, Narciso Campero y otros doctores y militares camarilleros que, confabulándose con los cronistas liberales involucrados en el despojo territorial, falsificaron lo sucedido e hicieron recaer todos los desastres de la guerra en el limitado, pero insobornable Hilarión Daza. Este último, fue asesinado alevemente en Uyuni el 27 de febrero de 1894 por un grupo de militares y políticos que aparentemente debían acogerle y resguardarle. Este grupo, había sido delegado por el ilegítimo e ilegal gobierno de Mariano Baptista, al que Hilarión Daza en reiteradas oportunidades le había solicitado autorización para retornar a Bolivia desde Francia y poder asumir su defensa legal ante la Corte Suprema de Justicia con pruebas irrefutables y, así, echar por tierra las artificiosas inculpaciones que blandían sus detractores acerca de su participación en la Campaña del Pacífico; mas, antes de perecer en manos de sus homicidas, Daza tuvo tiempo de escribir en París (Francia) un manifiesto intitulado: A mis conciudadanos, en el que aclara serena y sumariamente lo acaecido.
             Resulta insensato e inaudito que ciertos historiadores bolivianos de buena fe –puesto que de los de mala fe ya conocemos sus interesadas argucias y omisiones- no hayan observado responsablemente las etapas básicas de la metodología de la historia haciendo uso de la heurística (localización y recopilación de las fuentes documentales originales), para inmediatamente realizar la críticacorrespondiente de esas fuentes y, luego, efectuar la síntesis historiográfica que resulta ser el producto final de toda investigación histórica. Empero, por comodidad o negligencia, en sus publicaciones, se dedicaron a corear como candorosas cacatúas la falaz y absurda versión chilena de que, el presidente Daza, hubiere ocultado la noticia de la invasión araucana a nuestro Litoral por festejar el carnaval.Noticia que hipotéticamente habría arribado a La Paz mediante un “telegrama” procedente de Tacna, sitio que se encontraba a poco más menos de 74 leguas de la Ciudad del Illimani; cuando en ese tiempo, en Bolivia y sus puertos del Pacífico, no se conocía la electricidad y, menos, el telégrafo. Toda la comunicación en el territorio nacional se la practicaba mediante chasquis o correos a lomo de bestia. Únicamente la población de Tupiza, capital de la provincia Sud Chichas del Dpto. de Potosí, contaba con una línea telegráfica que se extendía hasta Buenos Aires (Argentina). En este punto, corresponde precisar que, de Tupiza a La Paz, existen aproximadamente 165, 3 leguas (746 kilómetros) de distancia, y cualquier conexión entre ambos sitios geográficos en 1879, también se la verificaba con la intermediación de chasquis o jinetes.
           Paralelamente, pese al intento de destrucción y desaparición de la documentación pertinente por parte de los antipatrias, aún quedan en archivos las dos ediciones extras lanzadas por el diario oficial “La Democracia” (primer y segundo alcance) del 27 de febrero de 1879. En ambas publicaciones, se puede constatar que, después de que el chasqui Gregorio Colque le entregara el parte redactado por el Cónsul boliviano Granier, el presidente Daza jamás ocultó la invasión chilena para festejar el carnaval. Esta funesta noticia le fue proporcionada a la medianoche del 25 de febrero de 1879 (martes de carnaval); más tarde, es decir, el 26 de febrero, luego de convocar  a su gabinete a una reunión de emergencia en horas de la madrugada, Daza junto a sus ministros, suspendió el carnaval, dictó estado de sitio, decretó amnistía y adoptó otras medidas de rigor. Éstas y otras determinaciones fueron  publicadas por “La Democracia” en los alcances descritos en líneas precedentes.   
          Alrededor de cien años más tarde, después de haber soportado la ignominia y la calumnia en éste y otros sucesos de la guerra, el nombre de Hilarión Daza fue inicialmente reivindicado por Gastón Velasco y, luego, por Edgar Oblitas Fernández, Raúl Murillo y Aliaga, Hugo Roberts Barragán, Luis Antezana y otros historiadores genuinos, los mismos que escribieron cimentándose en investigaciones objetivas y desenterrando documentos irrebatibles. El gran “pecado” de H. Daza, fue contraponerse a los grandes intereses económicos de Inglaterra y Chile, operaciones nebulosas que estaban hermanadas a la oligarquía feudal minera nacional.
          En nuestros días, el ejemplo nefasto de aquel entreguismo antinacional y delincuencial del pasado, encarnó demoníacamente en sujetos como Sanchez de Lozada y sus parciales, así como en sus pedantes escribas mercenarios; todos estos transfirieron hace muy poco nuestras empresas y recursos naturales estratégicos a la avidez de las empresas transnacionales. No satisfechos de su angurria y maldad, estos profetas del Apocalipsis nacional, hoy conspiran junto a tenebrosos intereses extranjeros la fragmentación de Bolivia para continuar saqueando su fantástica  biodiversidad… lo mismo que ayer.                          
         Corroborando lo apuntado y como curiosidad histórica conviene recapitular que, el 8 de mayo de 1996, el entonces Canciller Antonio Aranibar, aliado político de Sanchez de Lozada, emitió un comunicado en el que calificaba como “río internacional” a las vertientes bolivianas del Silala, señalando erróneamente que Chile es dueño de su curso inferior. Hoy, utilizando en su favor este desaprensivo comunicado, ligado a otros sofismas, la diplomacia chilena reclama un inexistente derecho compartido sobre las aguas del Silala.           
         Análogamente, en el Perú, siempre serán conmemorados como traidores, corruptos e ineptos el presidente Manuel Ignacio Prado que abandonó Lima en plena Guerra del Pacífico llevándose consigo la astronómica suma de 6.621.540.00 soles oro, el dictador Nicolás de Piérola y su boicot a los aliados en la batalla del Alto de la Alianza, Agustín Belaunde y su deserción de Arica, el General Juan Buendía y el Coronel Belisario Suárez por sus desaciertos e ineptitudes tácticas en Pisagua y San Francisco y,  otros tantos protervos personajes.                   
       La mayoría de las personalidades peruanas apuntadas ut supra, insulsamente desdeñaron el plan defensivo expuesto por el Ministro de Instrucción boliviano Julio Mendez, consistente en atraer al poderoso ejército chileno hacia el Ande para poder luchar exitosamente contra los invasores araucanos en cada quebrada y ventisquero de las montañas, igual que pumas embravecidos. El apoyo logístico británico a la artillería de los navíos enemigos en la costa y  la preponderancia de sus sofisticadas armas, así lo exigían. La estrategia formulada estaba respaldada por las atrevidas prácticas guerrilleras de los altpoperuanos contra las otrora bien pertrechadas fuerzas realistas, contando con un partidario singular y natural por excelencia, el “Gral. Puna”, también adjetivado entonces como el “Gral. Sorojche” por el presidente Hilarión Daza.
          La sagaz y oportuna proposición del Dr. Julio Mendez, apadrinada perspicazmente por Hilarión Daza, fue desestimada mezquina y obtusamente por el Alto Mando Militar peruano que, a la postre, tratando de encubrir sus propias transgresiones y pecados, fementidamente intentó desplomar todo el peso de la ignominia y el infortunio de la contienda en las magras y estoicas espaldas bolivianas. Estos pormenores históricos casi desconocidos, no pretenden salvaguardar indecorosamente las vilezas y los equívocos de los conductores bolivianos, sólo procuran restituir la veracidad de lo acontecido.
          Mas, no todo fue oprobio y deshonor en el Ejército Confederado, porque también hubieron paladines titánicos que no vacilaron en ofrendar sus vidas en resguardo de la patria, entre los destacados: Grau, Bolognesi y Ugarte en el Perú. En Bolivia, el inmortal Eduardo Abaroa, el “Corneta” Mamani del regimiento Dalence y, el pospuesto Rufino Carrasco que inspira la presente publicación.
      En relación al héroe de Tambillo, cursa en manos del Gato, un boceto biográfico incompleto e inédito perteneciente al párroco de TalinaSimeón Torres Carrasco (1898-1985), cuyo padre fue el subteniente Hilario Torres (quién figura erradamente como “Hilarión” y oriundo de Padilla en el Diario de Campaña de Manuel V. Alba). Hilario Torres, batalló hombro a hombro junto a Abaroa en el Puente del Topater en 1879, y luego junto a los aliados en San Francisco en 1880. Los precedentemente nombrados, resultan ser el genitor y el abuelo del Dr. Horacio Torres Guzmán, nacido en Santa Elena (Incahuasi-Cinti) el 5 de octubre de 1930, ex Diputado y Senador de la república y, ex Ministro Secretario del presidente Hernán Siles Suazo, además de pariente consanguíneo por línea paterna del Gral. Rufino Carrasco.   
         En lo fundamental la referida biografía, escrita por un sencillo cura de pueblo, orgulloso de su heroico pariente,  elucida que, el Gral. Rufino Carrasco, nació en Talina (Sud Chichas) el 10 de julio de 1817, siendo su padre Manuel Carrasco, sargento mayor del Escuadrón Guías; extrañamente de su madre no existe ninguna relación. De acuerdo a la biografía señalada, muy mozo se alistó en el Ejército durante el gobierno del Mariscal Santa Cruz, viendo engendrarse y surgir la Confederación Perú-Boliviana. Seguidamente, recibió su bautizo de fuego en Yanacocha y Socabaya en 1836. Igualmente, estuvo en las inmemoriales contiendas de Humahuaca, Iruya, Montenegro y en los gloriosos campos de Ingavi. A continuación, conjuntamente a Mariano Melgarejo y sus coraceros, rebasando las sanguinolentas barricadas de marzo de 1865, irrumpió en el palacio de gobierno y vio perecer al tata Belzu en manos de sus correligionarios. Gracias a esta delirante e intrépida acción fue ascendido de capitán a mayor. En febrero de 1875, Rufino Carrasco, ya como coronel, fue nombrado Jefe del Estado Mayor de Cochabamba. Poco tiempo después, sería protagonista de la proverbial Batalla de Tambillo.
         De su ascenso a general, el cura talineño Simeón Torres Carrasco -del mismo que Rufino Carrasco era tío abuelo- no revela absolutamente nada en el boceto biográfico indicado; empero, el Gato, intentando subsanar este vacío, y merced a ciertas  indagaciones documentales, descubrió que el Senado Nacional, a proposición del Poder Ejecutivo, mediante Resolución Legislativa de 1 de Noviembre de 1888 sustanciada en Sucre, ascendió a Rufino Carrasco al grado de General de brigada del Ejercito Nacional. De acuerdo a estimaciones del Dr. Horacio Torres Guzmán, hijo de  Simeón Torres Carrasco,  el boceto biográfíco inédito que nos ocupa fue redactado a principios de la década de los setenta del siglo anterior
      A propósito de ascensos militares anecdóticos, O´Connor D´arlach, en su libro que versa sobre el tarateño Mariano Melgarejo, describió que en cierta ocasión, Rufino Carrasco, junto a otro oficial de los afamados Colorados de Bolivia, se plantó impávido frente al presidente Melgarejo para que éste, con su arma de fuego hiciera puntería sobre su kepí. La admirable imperturbabilidad de Carrasco en este acto suicida fue gratificada por el achispado e ignorante déspota con un ascenso militar.         
       Por todo lo expuesto, resulta inconcebible que Bolivia no le tribute al Gral. Rufino Carrasco ningún homenaje póstumo correspondiente a sus méritos de héroe nacional. En las calles, avenidas y plazas de los nueve departamentos de nuestro país, se puede advertir con pasmo que los nombres y apellidos de Aniceto Arce, Narciso Campero y otras alimañas que cometieron delitos de lesa patria, se enseñorean y perpetúan, mientras el egregio nombre del héroe de Tambillo es irracionalmente proscrito. Solo el gobierno de la U.D.P. designó a un cantón con su nombre en la primera sección de la Prov. Sud Chichas de Potosí, mediante la Ley No. 699 de 28 de enero de 1985; por contrapartida, las demás capitales, provincias y cantones del país le omiten desatinada e irrespetuosamente.                  
             Desde el 10 de febrero de 1947, los restos mortales de Rufino Carrasco, que casi se extravían en años anteriores, descansan en el mausoleo destinado a los patriotas orureños en la Capital de Sebastián Pagador.  Paradójicamente, el alcalde de esa ciudad, mediante laOrdenanza Municipal de 5 de febrero de 1947, declaró al Gral. Rufino Carrasco “Hombre Notable de Oruro”, ante la indiferencia de sus coterráneos y la indolencia del Poder Central.
            Trasciende que en Tupiza, capital provincial cercana a San Juan Bautista de Talina (solar y hogar de nobles caciques, curas doctrineros y de osados guerreros), y lugar de nacimiento de Rufino Carrasco, sus moradores, en lugar de solicitar a Oruro las cenizas delhéroe de Tambillo para inhumarlas con honores, cándidamente le rinden pleitesía a la estatua del magnate Felix Avelino Aramayo. La estirpe de este acaudalado señor,  luego de abandonar a sus obreros con los pulmones despedazados, y dejar a las principales bocaminas chicheñas vacías,  concedió, cual dádiva, unas cuantas migajas de su cuantiosa fortuna al aguerrido pueblo que bregando rudamente ayudó a que se transformasen en una de las castas más ricas de América del Sur. Hoy, los churquis chicheños, emblemas vegetales de heroísmo por su dureza, fuerza y constancia, parecen erguirse adustos exigiendo justicia histórica para el Gral. Rufino Carrasco.
Cochabamba, 23 de marzo de 2011.

NOTAS MARGINALES
–El ensayo “A propósito del Gral. Rufino Carrasco”, fue publicado por primera vez en el suplemento orureño El Duende (periódico La Patria)del 15 de octubre de 2006. Dos años más tarde, el 15 de marzo de 2008, se hizo una segunda publicación de este trabajo en el suplemento Estilo y Cultura del diario cochabambino Opinión. Éste último impreso, se encuentra en uno de los salones concernientes a la Guerra del Pacífico en la Casa de la Libertad de la ciudad de Sucre.

-El autor de este ensayo -hoy aumentado y mejorado para una nueva publicación- advierte apesadumbrado cómo en pleno siglo XXI, en muchos colegios fiscales y particulares de Bolivia, se sigue enseñando la historia de la Guerra del Pacífico repitiendo la versión urdida diabólicamente por el chileno Benjamín Vicuña Mackena (coreada por diversos historiadores bolivianos), que acusa infundadamente al presidente Hilarión Daza de ocultar un supuesto telegrama revelador de la invasión chilena a nuestro Litoral en 1879.

-El autor, conocedor de que algunos historiadores prejuzgan por lo bajo y en las sombras la veracidad de este ensayo, en cuanto a la realización de la Batalla de Tambillo en 1879, respetuosa y amigablemente les convoca a refutar pública y documentalmente las aseveraciones historiográficas esgrimidas en el presente trabajo.

*El  autor es abogado, escritor y músico.
 E-mail: medrano_solares@yahoo.com     
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BOLIVIA COMO ESTADO PLURINACIONAL; HISTORIA

BOLIVIA COMO ESTADO PLURINACIONAL; HISTORIA


Este artículo es copia fiel de: bolivia-historia-moderna.blogspot.com

En la crisis que Bolivia vivió, el intento de un "golpe suave" en 2008, el esquema contrainsurgente que Estados Unidos ha venido aplicando cotidianamente sobre el gobierno de Evo Morales, con el apoyo de la poderosa derecha fascista de ese país.
El prefecto de Santa Cruz, Bolivia, Rubén Costa realizo un referéndum por autonomía, lo que era ilegal e inconstitucional, lo que puso a ese país y a América Latina en uno de sus momentos más peligrosos y amenazantes. 
En ese escenario, se puso en juego la única posibilidad que ha tenido el pueblo boliviano -mayoritariamente indígena- para salir de siglos de dominación, terror, discriminación, pobreza, abandono y recuperar sus derechos y su dignidad. Pero también se jugó el futuro de América Latina en su conjunto, en un tiempo nuevo donde se advierte que "sí se puede" desafiar los mandatos de la dictadura mundial. 
La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a una sesión extraordinaria en Washington, donde se reconoció en forma unánime que existía una institucionalidad democrática en Bolivia, y se reclamaron diálogos a los prefectos de la Media Luna (Santa Cruz, Pando, Tarija y Beni) que no escuchaban voces, leyes, ni constituciones. 
La acción de Estados Unidos, que maneja todos los hilos de la guerra sucia y la desestabilización, es permanente, sin tregua. Esto se agravó aún más con el envío a ese país del embajador Philip Goldberg, un reconocido atizador de fuegos para separatismos y guerras fratricidas. Tenía el terreno abonado por su antecesor el ex embajador David N. Greenlee, cuya historia en dos períodos en Bolivia es un tratado de injerencias, impunidades y crímenes.


EEUU GRAN DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS ORQUESTA EN BOLIVIA EL GENOCIDIO Y FINANCIA EL TERRORISMO
Goldberg reconocido como un experto en agudizar conflictos étnicos o raciales y por su intervención y experiencia en las luchas étnicas desde Bosnia hasta después de la separación de la ex Yugoslavia, iba a ser clave para Bolivia. Nadie dudó de que su mano estaría detrás del intenso proceso separatista de Santa Cruz de la Sierra, escenario propicio para los planes de su gobierno, exacerbando los elementos de racismos y odios contra la población indígena, el esclavismo que impera y que fueron la base de las dictaduras y las imposiciones neoliberales, finalmente derrotadas por el pueblo boliviano en una lucha heroica en los últimos años.



En el pasado diplomático del embajador figuran sus asesorías en el departamento de Estado, entre ellas en el caso Haití y otras y su paso por Sudáfrica, Colombia, y Paraguay. Después de ser Ministro Consejero de la Embajada en Santiago de Chile del 2001 al 2004, Goldberg fue otra vez a los Balcanes al frente de la misión en Kosovo, donde trabajó para la separación de los Estados de Serbia y Montenegro hasta 2006. 
Cuando llegó a Bolivia, en Santa Cruz los empresarios croatas allí afincados (sus amigos) ya tenían conformado el movimiento "Nación Camba", uno de cuyos principales dirigentes -con lazos empresariales en Chile y otros países- Branco Marinkovic, terminó dirigiendo el Comité Cívico del lugar, el mayor promotor de la desestabilización, con fuerte influencia en el resto de la Media Luna donde se concentran las mayores riquezas del país. 

Que el terreno estaba bien abonado al interior de Bolivia y sus alrededores lo indican las denuncias previas a la asunción de Morales. 
Otro signo externo amenazante fue la imposición de la inmunidad absoluta para las tropas de Estados Unidos a mediados de mayo de 2005, en Paraguay. 
Esas tropas estuvieron trasegando en maniobras por las fronteras de Paraguay, donde están ubicados -como una red- los cuarteles militares de ese país, en los mismos momentos en que Evo Morales llevaba adelante sus fuertes medidas, anunciadas en el programa de gobierno. 
Las fuerzas especiales de Estados Unidos se desplazan en la frontera común con Paraguay en maniobras disimuladas en supuesta "Acción Cívica", que es una vieja táctica contrainsurgente para asegurar el control de poblaciones, mientras se va dejando una inquietante infraestructura. 
El trazado en Paraguay está listo para cualquier aventura militar en la zona, con los llamados "Emplazamientos Operativos Adelantados" (EOA) en lugares geopolíticamente claves, entre los que se incluye una enorme pista de más de tres mil 800 metros de largo en el cuartel militar paraguayo de Mariscal Estigarribia. 
Esta pista fue construida por Estados Unidos desde la época del dictador Alfredo Stroessner (1954-1989) y modernizada en los últimos tiempos, asegurando la posibilidad de que en ese lugar estratégico -a sólo 250 Km de la frontera con Bolivia- puedan aterrizar los más grandes aviones de transporte con tropas, equipos de todo tipo y armamentos de guerra. 

En agosto de 2005 el experto brasileño en geopolítica Leonel Almeida Mello, advertía que no podía descartarse que "ese cerco (la presencia militar en Paraguay) sea una señal para hacer notar a Brasil que Estados Unidos no comparte su estrategia de liderar y fomentar la cohesión sudamericana incluyendo a líderes como Hugo Chávez o dialogando con Evo Morales". 
De acuerdo a su hipótesis "al establecerse en Paraguay el Pentágono piensa más en el imprevisible cuadro que hoy presenta Bolivia que es el centro del territorio sudamericano, el centro del equilibro del poder del subcontinente, hace fronteras con Brasil, Argentina, Chile y Perú. Cualquier conflicto en Bolivia amenaza a América Latina (...) . Por eso creo que las denuncias de Rumsfeld (Donald) sobre infiltración chavista en Bolivia sólo consiguen inflamar más la situación. Es una lógica de guerra". 
Se refería a declaraciones del ex secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, en una gira por la región, cuando denunció la "penetración venezolana y cubana" en Bolivia y sostuvo que el entonces candidato Evo Morales "seguía instrucciones de los gobiernos de Venezuela y Cuba" y por lo tanto quedaba en la "la lista negra" regional. 
Para Goldberg tampoco era difícil "azuzar" las tensiones sociales agudizadas porque la oligarquía medieval boliviana vivía como una afrenta, que un indígena llegara al gobierno y se negaban a aceptar que no habían sido suficientes los más de 500 años de dominación para acabar con aquella presencia de profundas raigambres culturales propias y no contaminadas. 
La influencia de los dirigentes de la "Nación Camba" (la Media Luna) se extendió y encendió fuegos, también en Cochabamba, donde la acción popular hizo fracasar los intentos de Manfred Reyes Villas, quien ilegalmente intentó forzar un referéndum autonómico para unir Cochabamba con Santa Cruz. 
Este ex capitán ligado a las dictaduras de Hugo Bánzer y García Meza, promovió la organización de grupos de jóvenes fascistas al estilo santacruceño y se produjeron trágicos incidentes con muertos y heridos, para terminar "refugiado" en Santa Cruz ayudado por Goldberg y la CIA. 
El 24 de noviembre de 2006 Erbol-Agencias denunció que un grupo de empresarios y terratenientes de Santa Cruz envió una comisión a España para contratar mercenarios que tienen varias agencias en ese país. 

Esto fue confirmado por investigaciones de El Confidencial Digital, página de Internet, mediante entrevistas a las propias empresas de mercenarios en España que fueron contactados por dos emisarios enviados por empresarios y terratenientes de Santa Cruz para desarrollar una "opción de fuerza" en Bolivia.
El Confidencial documentó por lo menos tres reuniones de los directivos de una firma de seguridad con los clientes 'golpistas'. Según esos datos se disponía entonces de 650 combatientes, "antiguos miembros de unidades de élite, que están repartidos en zonas limítrofes a Bolivia”. 
Se dijo también que "las hipótesis más atendibles sobre la identidad de los promotores de esa iniciativa conduce a Industriales y terratenientes que actuarían con el apoyo de algunos políticos de los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando". Quedaron al desnudo los entretelones de encuentros de los líderes golpistas de Bolivia con el Partido Popular de España para apoyar la "guerra sucia". 
También hubo serias denuncias con datos concretos sobre la participación de la Agencia de Estados Unidos para Desarrollo Internacional (Usaid) y la National Endowment Foundation (NED) , según datos de los servicios de inteligencia del Estado Boliviano y de otros analistas, en los planes golpistas lo que significó el reparto de millones de dólares a organizaciones de todo tipo, incluyendo estudiantiles, periodistas, partidos políticos, intelectuales, empresarios y otros, con objetivos precisos para hacer fracasar la Asamblea Constituyente, utilizando incluso fuerzas de choque, propiciar enfrentamientos, movimientos por las autonomías, paros "cívicos", movilizaciones permanentes en las siete regiones del país, "violencia callejera" y otros hasta llevar al derrocamiento del gobierno. 

Esto es notable en la mayoría de los medios de comunicación masiva, activos protagonistas de las nuevas contrainsurgencias, que impulsan un enfrentamiento interno y una intervención externa. 



El año 2007 fue muy difícil e incluso se produjeron los atentados dinamiteros contra el consulado de Venezuela y una residencia de médicos cubanos en Santa Cruz o el intento de atacar a un avión venezolano en el aeropuerto de esa ciudad, entre otros graves hechos a los que se sumaron otros atentados realizados por una pareja de estadounidenses y la detención de una funcionaria de Estados Unidos, que traía desde su país, nada menos que cajas de municiones para su "sede" diplomática, según dijeron sus jefes. 
Lo sucedido con los paros empresariales, huelgas de transporte y acciones que reproducían lo actuado contra el gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende en Chile antes del golpe decidido por Estados Unidos y ejecutado por el ex dictador Augusto Pinochet, en septiembre de 1973. 
El presidente Morales denunció las conspiraciones de Estados Unidos y la oligarquía de su país contra su gobierno, durante la XVII Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile y exhibió ante los presidentes y jefes de Estado fotografías que mostraban al embajador Goldberg sonriendo en una foto junto a un "mafioso" y mercenario paramilitar colombiano John Jairo Vanegas y el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco) , Gabriel Dabdoub. 
También se denunció el apoyo a esta conspiración de fascistas españoles y otros europeos, bajo el impulso muy evidente del ex presidente José María Aznar. 

El paro del autotransporte de Federaciones afiliadas a la Confederación Nacional de Choferes de Bolivia, a fin de 2007, con apoyo empresarial de Santa Cruz, fue uno de los fuertes intentos, tanto como la llamada "rebelión" de los productores del campo en estos últimos meses que también intentaron parar el país, desabastecer y crear condiciones para el caos y el golpe 
Golpear a Bolivia era crucial para el gobierno de George W. Bush, cuando era visible su derrota en Irak, después de cinco años de sembrar el terror (más de un millón de muertos) en ese país y cuando la situación económica en Estados Unidos es de extrema gravedad en un año eleccionario. 


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EL ORUREÑO VICENTE ARRAYA CASTRO, POPULARMENTE CONOCIDO COMO “LA FLECHA ANDINA” FUE UNO DE LOS MEJORES PORTEROS DE LA HISTORIA DEL FUTBOL BOLIVIANO

Por: Marcelo Ramos  / Historiador. / Este artículo fue publicado en el matutino Página Siete el 8 de  abril de 2017. // Fotos 1) Vicent...

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