[Pablo] Decidió trabajar sin intermediarios y
conquistar con colombianos la ruta del sur. (…) En la medida en que sus hombres
viajaban se relacionaban con gendarmes, dictadores y gobernantes, y con viejas
y nuevas mafias. En Bolivia se contactaron con militares y fugitivos nazis
–como el Carnicero de Lyon, Klaus Barbie–, quienes manejaban el comercio de la
base de coca en las selvas. Hombres de Pablo vieron allí cómo los seguidores de
Hitler, 40 años después de la guerra mundial, en plena selva, seguían vistiendo
sus uniformes y desfilando en honor del gran Führer.
Lo
que sucede después de la detención del Patrón en 1976 también está relacionado
con Bolivia y los peces gordos. La conexión es relatada por Luis Cañón en su
libro El Patrón. Vida y muerte de Pablo Escobar8.
Luego
de salir de la prisión, en 1976, Escobar viajó a Bolivia y se entrevistó con
otro hombre que también se dedicaba a sentar las bases de su futuro imperio. Se
trataba de Roberto Suárez, terrateniente y ganadero que ejercía un poder
paralelo en toda la zona de la Sierra Baja. Los dos hombres acordaron unas
condiciones de negociación y unas cantidades fijas. Brindaron por la
prosperidad permanente de su relación y del negocio.


































