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UNA REFLEXIÓN PARA LOS ORUREÑOS. ORURO, ¿CUÁNDO VOLVEREMOS A TENERTE COMO ERAS?

Por: Dehymar J. Antezana A. - Periodista / La Patria de Oruro, 14 de Noviembre de 2010.

Había una vez un ciudadano que llevaba en su espalda dos pequeños baldes, en uno de ellos tenía hormigas procedentes de Santa Cruz, cuyo recipiente estaba completamente tapado. En el otro recipiente había hormigas orureñas, pero el balde no estaba tapado y menos sellado. 
Cuando el ciudadano caminaba a su destino, se encontró con un amigo, a quien le llamó la atención al ver que uno de los recipientes estaba sellado y el otro no. Le preguntó - ¿Por qué llevas un balde tapado y el otro no? – a lo que respondió: "Tapé uno de ellos porque las hormigas que llevo de Santa Cruz trabajan en equipo y tengo miedo que se escapen, por ese motivo cerré el balde, mientras que en el otro recipiente llevo hormigas de Oruro y no me preocupa taparlas, porque cuando una intenta salir, las otras se oponen y hacen hasta lo imposible para bajarla".
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GONZALO SÁNCHEZ DE LOZADA “SI ALGO SOY, SE LO DEBO A LA VIRGEN DEL SOCAVÓN”

GONZALO SÁNCHEZ DE LOZADA “SI ALGO SOY, SE LO DEBO A LA VIRGEN DEL SOCAVÓN”

Periódico La Patria de Oruro, Miércoles 20 Febrero de 2002

Si algo soy en la vida, se lo debo a la Virgen del Socavón, declaró ayer el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, al iniciar una visita de dos días a Oruro.
El ahora candidato a la presidencia junto con su acompañante Carlos Mesa Gisbert, llegó poco antes del medio día, al aeropuerto Juan Mendoza y se dirigió, de inmediato, al Santuario de la Virgen del Socavón para participar de un oficio religioso.
Sánchez de Lozada, se confiesa devoto de la sagrada imagen cuya iglesia visita por lo menos una vez al año.

ORURO-PISIGA

Durante una reunión con periodistas y representantes de otras instituciones de la sociedad civil, el ex mandatario comprometió "su voluntad" para hacer realidad la carretera asfaltada entre Oruro y Pisiga.
Consultado por LA PATRIA si es que estaba dispuesto a comprometerse ante el pueblo de Oruro a hacer realidad este caro anhelo, dijo que el proyecto será incluido en su plan de gobierno que será presentado el próximo 9 de abril.
Asimismo, exhortó a los orureños a presentar el proyecto como un corredor de interés nacional y no sólo departamental.
Recordó que durante su gobierno (1993-1997) y en la gestión de la Prefecta Mirtha Quevedo, se licitó la construcción del tramo Oruro-Toledo, se logró el financiamiento de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la contraparte nacional.

Lo único que el nuevo gobierno (Banzer) debía hacer era adjudicar esa obra a una empresa privada. Lamentablemente, el actual gobierno en una confusa decisión entregó la obra a los militares.
De acuerdo a la explicación, el pavimentado de esa ruta de 36.7 kilómetros debía estar concluido en un año y medio. Sin embargo, han pasado ya casi cinco años y sólo se avanzó cuatro kilómetros.
Sánchez de Lozada destacó la importancia de la carretera a Iquique y postuló que se construya en "forma de palca", con un ramal de conexión a Tambo Quemado.
Se comprometió a incluir el proyecto en su plan de gobierno, porque dijo, "hay que llegar al Palacio con un plan bien establecido". Para el candidato del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), la campaña para la elección presidencial del 30 de junio se caracterizará "ya no por la oferta de empleos, sino, de obras".

Destacó la importancia estratégica de Oruro por su posición geográfica pero, al mismo tiempo, su desventaja al estar tan cerca de la sede del gobierno.
Oruro, en este momento, sufre mayor marginación que Pando, pese a su importancia, dijo.
Sin embargo, vaticinó que, cual Ave Fénix, esta región revivirá para darle mejores días a sus hijos. "Oruro necesita de seriedad, de una buena administración y no sólo promesas".

MINERIA

El ex presidente se negó a dar una receta para superar la actual crisis que sufre la minería debido a que según, sus informes, los precios de los minerales en el mercado internacional están más bajos que en el año 1932.
Pese a esta realidad, postuló que los minerales metálicos deben exportarse con valor agregado. Es necesario contar con fundiciones, dijo
No se que vamos a hacer pero es importante hechar a andar la fundición de Karachipampa, comentó.

FERROCARRILES

Al reconocer que no hay medida perfecta y prometer rectificar los probables errores de la capitalización, Sánchez de Lozada dijo que el ramal ferroviario entre La Paz-Oruro- Cochabamba-Aiquile y Potosí-Sucre- Tarabuco, "por política de estado", deben mantenerse en operación.
De acuerdo al contrato con la capitalizadora del ferrocarril andino, el 2.5 por ciento de las utilidades, deben destinarse al mantenimiento de la vía.
Sin embargo, esto no ocurre por la baja rentabilidad. El ex mandatario afirmó que siendo gobierno subvencionaría este dinero para mantener las vías operables.

AGRO

Un representante campesino le consultó que si es que llegaba al gobierno cumpliría con la entrega de 1.000 tractores que el gobierno de Quiroga niega.
Sánchez de Lozada respondió: "si me entregan al Mallku, les doy los 1.000 tractores".
Tras la ironía, dijo que si llega al Palacio Quemado ejecutará una política de desarrollo alternativo para todo el agro y no sólo para el Chapare.
"Hay que llevar el desarrollo donde está la gente, no la gente donde está el desarrollo".
En su percepción, el Chapare tiene una población grande con cementerios chicos lo que significa que los ciudadanos no se quedan allí a vivir sino que siempre regresan al solar nativo.
Ofreció dotar de cédulas de identidad a todos los campesinos pagando a la policía el valor del carnet para que los campesinos voten y se les pueda dotar de un verdadero poder político.


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DEL RITMO AFRO-BOLIVIANO Y DE LA SAYA A LA ESTILIZADA DANZA DE LOS "CAPORALES"



Este artículo fue publicado en el suplemento del carnaval de Oruro del año 2002 junto al periódico La Patria de Oruro.
Tuvo sus inicios con el forzado traslado de la raza negra en jornadas nocturnas.
La expresión corporal, con el canto, la copla y el baile alrededor de una fogata o pira de fuego, animados por instrumentos de percusión, bombos de diferentes tamaños, tambores, cajas, reco-recos y reje-rejes, transmiten sentimientos y estados de ánimo de dolor, sufrimiento, en las minas de Oruro y Potosí, pero también de felicidad y prosperidad en Chicaloma, Tocaña y Coroíco, poblaciones de los yungas paceños.
Al pasar el tiempo, la raza negra junto a la cultura nativa que los cobijó y amparó, sembró la herencia afro-yungueña, fruto del encuentro de dos culturas étnicas; la primera plagiada y sometida al trabajo de la "mita" y la "encomienda" en las minas de plata de Potosí, cuyos ritos de desahogo por el dolor fúnebre, se convierten en una festividad religiosa de fecundidad y reproducción y la segunda, una raza de bronce, conservadora de sus tradiciones, costumbres y creencias religiosas y naturales, sensible al sufrimiento y dolor de la raza negra, adopta una simbiosis cultural con ella para dar fuerza a una rebeldía contenida por ser ambas culturas, víctimas de la opresión y represión.
FIGURA DESPRECIABLE
En medio de esta suerte de opresión inhumana de la raza de color y la nativa, surge un personaje, "el caporal", que representa al mulado soberbio y vanidoso (etnia híbrida), que al asumir su labor opresora de "capanga" (preferido del patrón), con el látigo en mano, resentido y "desclasado", se convierte en el verdugo de su propia raza, que cumple el trabajo de "bedel" o "capataz" para controlar la producción de cítricos y cocales, esa actitud prepotente da lugar a la figura despreciable del caporal.
MICRO MONARQUIA
La historia del Rey Negro en Bolivia se origina en 1517 con el tráfico y contrabando de gente de color por los denominados "negreros", quienes comercializaban el "producto humano" con destino a los centros mineros argentíferos.
Los hombres de color fueron llevados a los Yungas de La Paz para su adaptación, donde se dio lugar al nacimiento de la cultura afro-boliviana. En el siglo XVII, en la hacienda Misuri y Mururata (Coroíco Nor Yungas, La Paz) de propiedad del Márquez Ignacio de Pinedo y Zabala de Muztafar del Haro, fue reconocido entre los negros un Príncipe de la Realeza Negra, gracias a un tatuaje en forma de serpiente que tenía en la cintura.
Cuenta la historia, que el consejo de ancianos (awichos, en quechua), se entrevistaron con el Márquez Ignacio para solicitar la libertad del Príncipe Negro, bajo la promesa de duplicar las jornadas de producción. En respuesta a este clamor esclavo, se fijó la festividad de Pascua y Resurrección y la Coronación de Bonifacio I Benjamín Pinedo, todo en homenaje a San Benito, patrono de los negros, dando lugar de esta manera a una micro monarquía afro-yungueña, evento que se reeditó el 1 de abril de 1992 en la propiedad de Martín Cariaga Osorio con la coronación de Bonifacio II Julio Pinedo.
En esta jornada de coronación, la magia ancestral-mítica-pagana negra, seduce al Mururata y luego del acto religioso, el Rey es llevado en hombros y escoltado por su guardia y el pueblo, seguido de jóvenes de ambos sexos que imponen el marco musical con cánticos ceremoniales dando origen al baile de linaje y tradición africana "La Zemba", danza individual exclusiva del monarca, quien munido de un mortero, contorsiona el cuerpo y gesticula un dialecto congo al compás de instrumentos de percusión, que al mismo tiempo motiva la participación de los ancianos y de hombres y mujeres jóvenes, que en actitud sensual y de coqueteo inician el contrapunto de canto y baile.
AMERICA MORENA
Consolidar una danza estilizada entre la juventud, defenestrando el snobismo alienante de la cultura enlatada, es revalorar la identidad a través de la música y ritmo, del movimiento carismático afro-andino-mestizo que  cultiva el "Lando" en el Perú, el "Candombe" en Uruguay, la "Saya" en Bolivia, la "Lambada" en el Brasil, el "Blue" en el Missisipi (Norte América), la "Zemba", "Kikongo", "Morongo", "Mouchi" (danza fúnebre) y "Calenda" en Haití, el "Bantú" que predominó en Bolivia en un principio y toda la música y danza negra; que sufrió persecuciones, críticas y toda una suerte de temores y susceptibilidades de buen y mal augurio por su connotación de predicciones, como la "Macumba" en el Brasil y el "Budú" en Haití.
Estas danzas que derivan del vocablo africano inician una nueva identidad entre la juventud boliviana, que se encuentra desorientada por un snobismo comercial que busca la pérdida del valor cultural, tradicional y popular, que no son nada más que centinelas para la apropiación de lo ajeno logrando un grupo social alienado por la cultura enlatada.
La Saya, Tundiqui, Música y Caporales, son ritmos afro-andinos que seducen sin distinción de género, raza, clase, edad, logrando importantes espacios sociales.
LA SAYA
Es considerada en el proceso de auto identificación como representativa de la cultura negra, que permite reafirmar la existencia y significado del pasado, presente y futuro como sinónimo de integración afro-andina.
Su ritmo percutiente, coreográfico, mítico, religioso y casi humorístico, parte de la música comunicacional, vigorosa en melodía y estilo. Es la máxima expresión cultural, espiritual, de alegría y tristeza del hombre de color.
TUNDIQUIS
Es la ridiculización a la raza negra por los nativos aymaras, al mismo tiempo una expresión de aceptación de la raza andina a los hombres de color, por eso la danza se la baila pintándose la cara y las manos con carbón vegetal, cantando coplas picarescas y atrevidas casi en un tono despectivo, aporreando instrumentos de percusión en dos tiempos.
MUSICA
La Saya es una mezcla de siete diferentes ritmos de percusión, ejecutados de forma simultánea que acompañan coplas de contrapunteo cantada entre hombres y mujeres, que se inspiran en la discriminación racial, la naturaleza y el amor. Mientras los varones golpean "la caja", las mujeres danzan con pequeños saltos, y en medio de este baile sobresale la figura de un caporal a manera de capataz, denominado Jilak'ata (término andino de autoridad).
Entre tanto, la  música de caporales, tiene un ritmo de dos tiempos que se asemeja al de los Tundiquis, amenizados por una banda de música. Las mujeres bailan con pasos estilizados a manera de "ballet", luciendo elegantes y provocativos diseños que se caracterizan por la pollera corta y lencería sugestiva, en tanto los varones bailan con látigo en la mano que representan "poder", simbolizando una sociedad en la que todos mandan y ordenan, que recuerdan coyunturas políticas  caracterizadas por el desorden social implantado por continuos golpes de Estado e inestabilidad de los años 70.

La coreografía de los caporales se asemeja al paso del ejercicio militar que da lugar a la transgresión y rechazo de imposiciones impuestos por el orden establecido de ajustes y reajustes estructurales, es una rebeldía a normas establecidas por el cambio de patrones de conducta que busca nuevos mecanismos, dando lugar al escape de la realidad en busca de éxtasis. La danza del caporal resultado de un proceso de transformación, expone sentimientos autóctonos criollo-mestizos.
No tiene música propia, la actual es inspirada en la Saya en tiempo de 2/4 y 6/4 que en cierta manera caracteriza al "huayñu", por lo que la música de los caporales no tiene una identidad definida en esencia confundiendo su interpretación musical con la foránea, dando lugar a críticas de incomprensión y actitud  reprimida de constante rebeldía por la estigmatización, que tiende a la interacción y globalización de un hecho cultural de intimidad religiosa y de continua actitud creativa, pese a ciertas normas de imposición.
Por su controvertido origen, se rescata 4 versiones sobre el origen de la danza de Caporal, que forman el cimiento para incrementar la preservación y concienciación en gestores y actores.
HERMANOS ESTRADA
Hijos de Yola y Víctor Estrada Pacheco, vecinos de la populosa zona de Chijini, en La Paz, dedicados a la confección de trajes folklóricos y conocidos como "saltimbanqui" además por su actividad deportiva, reunieron en torno a ellos a un grupo de jóvenes que pronto se dedicaron a trabajos de taller de danza folklórica andina (wacas, k'usillos, negritos)
Víctor, Vicente, Jorge, Carlos, Zenón, Moisés, Eva, Remmy y Lidia Estrada Pacheco, junto a Julio Rivas, Juan Bustillos, Héctor Escalier, Félix..., Jaime Zamorano, Danny..., René Villacorta, Nicolás Uruchi, Fortunato Atahuichi y otros, fundaron la primera institución de caporales, denominada "La Juventud Artística Urus Gran Poder", el 25 de enero de 1969, hecho folklórico que muy pronto, mediante Víctor y Vicente Estrada vierten la primera versión del origen de la danza.
Cuentan que al final de los años 60, Víctor y Vicente se internaron a la localidad de Chicaloma (Sud Yungas) lugar donde despertó el interés de ambos la actividad de un anciano negro, quien recorría en la madrugada las calles de su comunidad vestido con una camisa muy peculiar y pantalón blanco ancho, botas dobladas con cascabeles y una faja al cinto, llamado por su comunidad Rey Caporal. Esta forma de vida del anciano negro, dio lugar a la creación de la futura danza de los caporales.
HECTOR ESCALIER FLORES
Protagonista junto a los hermanos Estrada y en compañía de sus primos Félix y Jaime Zamorano, de la Fundación de la Juventud Artística Urus Gran Poder, afirma que al final de los años 40 junto a sus padres y otras amistades asistieron a la festividad de Chuchulaya, cerca de Sorata, a bailar "negritos" donde llamó la atención de muchos novenantes el baile central de una figura caporal, danzado por Don René Camilas en el grupo de los negritos "Tundiquis".
Según Escalier, este personaje dio origen a la danza de Caporales, además indica ser protagonista de la fundación de Caporales Waras y Caporales Zíngaros de Villa Victoria en La Paz. Su mayor orgullo es haber fundado la Fraternidad Caporales Centralistas junto a sus primos y otros jóvenes paceños y orureños, lo que valió ser pionero en el estilo de Caporales en el Carnaval de Oruro.
FREDDY YANA COARITE
Ex presidente de la Asociación de Conjuntos del Folklore Gran Poder (ACFGP), afirma en un documento, presentado en el 1er. Encuentro del Origen de los Caporales, como el resultado de un  proceso de transformación de negritos y tundiquis de secuencia mestiza que derivó en la actual danza de los caporales, allá por los años 60 cuando la Fraternidad Negritos Illimani, invitó a un grupo de Chicaloma de los Yungas. En 1961 se unieron la Fraternidad Negritos Illimani y la Fraternidad Urus del Gran Poder, para fundar el Conjunto Caporales Tuntuna Urus del Gran Poder.
Refiriéndose a la música indica que es una innovación de adaptación del Huayñu y el Taquirari realizado por Freddy Suazo integrante del afamado grupo folklórico "Los Payas".
FRANCISCO CASTELLON HERRERA
Ex presidente de la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro (ACFO), cuenta que la danza de caporales, no es producto de una investigación, sino que es el resultado de un hecho casual que se origina en la Facultad de Medicina en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), de La Paz, en los años 60, en ocasión de la realización de un festival de danza folklórica, época en el que la juventud se identificaba con la "canción protesta" y de "denuncia social".
Castellón narra que un grupo de universitarios orureños "presionados" por los docentes de medicina presentaron una danza en base a la coreografía del baile ruso "Ckasachok" (danza de los kosacos rusos), nuevo estilo de danza que sobresalía por su plasticidad logrando despertar una singular preferencia y aceptación entre la juventud.
La ropa de caporal (vestimenta) se basa en la "guaradera" cubana, la bombacha del gaucho pampino, las botas del gangaceiro brasileño, la confección fue confiada a un taller de bordados de las inmediaciones de la Av. Buenos Aires, Pasaje 18, a 6 cuadras de la Garita de Lima, en dirección contraria a la Estación del Ferrocarril en La Paz.
Fue un artesano de apariencia bonachona, robusta, estatura mediana y de excesiva actitud egocéntrica, el que habría confeccionado la vestimenta de caporal. Cuenta además, Castellón, que en el grupo de estudiantes universitarios orureños, se encontraba Wálter Escóbar, quien luego sería uno de los protagonistas en la fundación de la Fraternidad Caporales Centralistas.
Las cuatro versiones, que podrían generar una polémica sobre el origen de la danza de Caporal, pero que no obstaculizan a la prosecución de las investigaciones en torno a esta danza estilizada, apuntan a que la creación de la danza de Caporal que es admirada año tras año por propios y extraños en la fastuosa entrada del Carnaval de Oruro, fue colectiva y no individual, por lo que nadie puede atribuirse autoría, pero sí invita a la protección y preservación de esta manifestación cultural.
Fuente documentos, proporcionados por el Técnico Superior Jorge Godinez, presidente de la Fraternidad "Caporales Centralistas".


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LOS CAPORALES "SAN SIMÓN" FUERON CREADOS POR JÓVENES ORUREÑOS



Este articulo fue escrito en base a la nota publicada en el suplemento del periódico La Patria de los carnavales orureños del año 2002.

La bella ciudad de Cochabamba, como no podía ser de otra manera, fue la cuna del nacimiento de otro interesante grupo folklórico, Caporales "San Simón", que a lo largo de los años se han convertido en el protagonista más alegre, entusiasta de la fastuosa entrada del Carnaval de Oruro.
La "Fraternidad San Simón", sin duda es la fuerza y el reflejo de un grupo de jóvenes residentes orureños que en noviembre de 1977, se reúnen en el comedor de la Universidad Mayor de San Simón, de la llajta. Claro, tenía que ser un claustro universitario para diseñar cultura, diseñar folklore, diseñar cómo se podría manifestar la fe a la "Virgen del Socavón" y llegar además desde el valle cochabambino a las pampas orureñas con algo en la mano, en este caso, "bailando caporales".
En principio, este grupo juvenil: Gemio Flores, Iván Bustillos, Miguel Delgado, Saúl Guzmán, Wálter Escóbar, Marcelo Delgado, Lezmes Muñoz, Miriam y Alba Baldelomar, Edgar Baldelomar, José Rafael, Eduardo Caro, Alfredo Vásquez, Felicia Rueda y Jhonny Molina, deciden formar un conjunto denominado "Zíngaros Quirquinchos", que significa gitanos quirquinchos, para ser partícipes en 1978, como una "comparsa", en el Corso de Corsos de la ciudad de Cochabamba, siendo esa la primera actuación de los actuales caporales "San Simón".
Los "Zíngaros Quirquinchos", organizado por jóvenes entusiastas se inclinan por una danza, los caporales, por ser ágil y adecuada para expresar virilidad y al mismo tiempo la gracia y encanto femenino. Por entonces la coreografía era sencilla, pero no dejaba de ser una decisión atinada porque los caporales era  y es el baile más atractivo en el Carnaval de Oruro.
El grupo había crecido y estaba ansioso de convertirse en la estrella del Carnaval de Oruro, pero para eso debía dar el paso decisivo y lo dio el 22 de noviembre de 1978, para fundar la fraternidad "Caporales San Simón", participando con éxito en la entrada carnavalera de 1979.
Fraternidad Folclórica Cultural Caporales Universitarios de San Simón en la actualidad
La primera agrupación nació el 22 de Noviembre de 1978, en la ciudad de Cochabamba, al interior de la Universidad Mayor de San Simón. El padre del nuevo grupo fue precisamente el Rector de esa Casa de Estudios Superiores, Jorge Trigo Andia, quien bautizo al conjunto de 100 residentes orureños que cursaban las aulas universitarias. En 1979 realizaron su primera presentación en de Oruro. Hasta la fecha es sagrado que los fraternos asistan con Devoción ante la Mamita del Socavón, como ellos la llaman. Tres años pasaron para que los habitantes de la capital folclórica decidan formar un Bloque local de la nueva Fraternidad. Una década después se conformó la filial La Paz, luego Santa Cruz y en la gestión ’93 el bloque de fraternos de la ciudad de Sucre.
En la actualidad, existen Filiales incluso fuera de las fronteras de nuestro pais, como ser en los Estados Unidos, donde se encuentran los Bloques de Virginia, New York y California, en Brasil el bloque Sao Paolo, en Italia, en Londres y en Suecia. Los Caporales de San Simón han bailado en casi todos los departamentos del país. Solo les falta visitar Pando. En cuanto a viajes internacionales han recorrido Brasil, Perú, España, Miami, Mexico, Chile y Argentina.

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LOS ESTRADA PACHECO MUESTRAN LA RIQUEZA DE LA DANZA QUE CREARON HACE MAS DE 40 AÑOS

Nota publicada en el periódico El Deber de Santa Cruz, Enero de 2013.

Paso a paso, al ritmo de los cascabeles de sus botas y del cadencioso movimiento de sus hombros, se fue encendiendo la emoción en los rostros de Jorge y Carlos, mientras bailaban la danza que los apasiona desde jóvenes. 
De ese modo, dos de los nueve hermanos paceños Estrada Pacheco no dudaron en ponerse de inmediato sus trajes y mostrar algunos pasos del ritmo que los inspiró a crear la danza del caporal hace poco más de 40 años. 
Ubicarlos en La Paz no fue difícil. Y es que debido a su activa participación como defensores y promotores del folclore boliviano, pasión que dicen haber heredado de sus padres, son muy conocidos en la zona del Gran Poder y también han sido merecedores de varios reconocimientos a escala nacional e internacional.
Pese al paso de los años, el entusiasmo de esta familia por esta danza sigue siendo el mismo.
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EL FALLECIMIENTO DE VÍCTOR ESTRADA, EL CREADOR DE LA DANZA DE LOS CAPORALES

EL FALLECIMIENTO DE VÍCTOR ESTRADA, EL CREADOR DE LA DANZA DE LOS CAPORALES


La Razón de La Paz, 18 de Mayo de 2007

Durante más de 30 años fue impulsor del Gran Poder. Junto a sus hermanos creó la coreografía y vestimenta del baile del caporal. Falleció a los 58 años a causa de una grave enfermedad renal.

Víctima de una grave enfermedad renal, el viernes 11 de mayo falleció, a sus 58 años, el folklorista paceño Víctor Estrada Pacheco, creador de la coreografía, la música y la vestimenta de la danza de los caporales. “Tenía insuficiencia renal crónica desde hace cuatro años y en los últimos seis meses empeoró. Él ya sabía que se iba a ir, por eso pidió que lo saquemos del hospital y que lo llevemos a la casa”, cuenta Carmen Estrada, viuda del confeccionista. Hoy, a las 19.00, se celebrará la misa de ocho días en la iglesia de la Pompeya (c. Jamaica, Miraflores). Nacido en el barrio de Chijini, Víctor Estrada heredó el amor al folklore boliviano de sus padres, conocidos impulsores del Gran Poder. En los años 60, junto a sus hermanos, creó un grupo de baile para presentar en Peñas las danzas del kusillo, kullawada y kallawaya. “Él amaba el folklore, desde joven. Empezó bailando de kusillo a sus 16 años en el Gran Poder”, recuerda Carmen A fines de los 60, los hermanos Estrada Pacheco se inspiraron en el baile de la saya para crear un nueva danza. Víctor fue encargado de diseñar el vestuario —en principio sencillo— y junto a su hermano Vicente armaron la coreografía con pasos saltados,volapiés y vistosas piruetas. En 1972, junto a cien folkloristas, los hermanos Estrada crearon la Fraternidad Urus que estrenó su novísimo baile en la Entrada del Gran Poder. “Víctor quería mucho a la fraternidad, le entregó los mejores años”, comenta la esposa del folklorista que no dejó de bailar sino hasta que su estado de salud se lo impidió.

“Bailó hasta el 2003 y los últimos años igual iba a las graderías y apoyó a la Fraternidad de los caporales Shopistas”. El 2005 participó en el encuentro de 5.000 caporales para crear un nuevo récord Guinness, que continúa en tramitación. El 2001, Víctor Estrada recibió un diploma del Municipio de La Paz “por su aporte a la cultura paceña con la creación de la danza de los caporales”. Sin embargo, nunca contó con seguro médico ni ningún apoyo estatal. “Él sólo quería que las actuales fraternidades no olviden el origen del caporal”, concluye su esposa.

El baile inspirado en la saya

Inspirado en la saya afro boliviana, Víctor Estrada creó la primera vestimenta del baile del caporal que consistía en un buzo blanco y una blusa roja de manga ancha, ambos adornados apenas con lentejuelas. Desde su primera aparición en la festividad del Gran Poder en 1972, la danza interpretada por la Danza Urus fue rápidamente aceptada y su popularidad reclutó jóvenes adeptos, entre ellos el famoso boxeador Wálter “Tatake” Quisbert, quien bailó en la entrada de1975.A partir de 1977, la fiesta del Gran Poder contó con la inclusión de nuevos grupos de caporales como la fraternidad de los Hermanos Escalier, Chuquiago  Production y Bolivia joven 77.En 1980, la danza adquirió total soberanía al presentarse en la Entrada del Carnaval de Oruro. Desde el 2004 ostenta el título de patrimonio cultural paceño.

Breve historia de los caporales

Por la década de los 70, un grupo de jóvenes hace una primera presentación al público en la fiesta de Jesús del Gran Poder. La danza de los caporales decide tomar un grupo de danzantes CAPORALES, separándose de la Saya y el Tunduqui; aportando de esta manera nace una nueva expresión al Folklore Boliviano. En ese tiempo, la vestimenta del Caporal eran las guaracheras cubanas, un pantalón ancho parecido al estilo del gaucho argentino, el sonido de los cascabeles en las botas, sombrero de paja y tenían en una mano el látigo y en la otra una máscara de negro. Posteriormente, los trajes de los caporales han sido modificados hasta finalmente llegar a un uniforme que adoptaron todos los grupos y fraternidades de esta danza. En cuestión de la Música, este también tuvo sus cambios. A los comienzos de esta nueva danza, los caporales bailaban el ritmo de la TUNTUNA, la cual es música andina originada en la danza afroyungueña Tundiqui. Al final se llegó a componer un huayno con ritmo de SAYA, que es otro ritmo afroyungueno. La danza de los Caporales representa a el hombre mulato en el tiempo de la colonia, El Caporal ( capataz ) al sentirse el preferido por su patrón, hace que su presencia sea temida por el pueblo de piel oscura en las plantaciones Yungueñas y en los obrajes. Controla la producción de los Cítricos y cocales en la zona de Los Yungas. Con látigo en mano martiriza a peones negros sometidos a estar encadenados, siendo estas las que producen esos sonidos acompasados. El Viceministerio de la Cultura señala que "sobre los caporales existen varios estudios especializados. Lo evidente es que la danza aproximó a la ciudad aymaro-mestiza con el otro lado: la ciudad de la pequeña e incipiente burguesía. Las contradicciones no dejan de estar presentes. De origen netamente aymaro-mestizo-urbano, los Caporales pasaron de Chivín (zona del Gran Poder) a asentarse en los barrios de clase media y las residenciales de la zona sur. Nada niega su importancia en el proceso de reconocimiento histórico y cultural ocurrido en la década de 1970 y que fortaleció la identidad de la urbanidad accidental del país. Otras investigaciones identifican un simbolismo erótico y una superposición de géneros y poder. Bolivia atravesó entre los años sesenta y setenta un período de gobiernos de facto que negaron libertad política al pueblo; el Caporal en tiempos dela colonia era quien decidía la suerte de los negros de la barraca, igual papel le cupo jugar al militar boliviano durante las dictaduras; la agilidad de los varones, sus saltos acrobáticos, sus patadas al aire, sus gritos, podrían ser parte de un lenguaje machista. Mientras la mujer de los Caporales estaría descubriendo su cuerpo a la vista de una ciudad arropada no sólo por el frío andino, sino también por preconceptos". La danza de los Caporales hoy en día es el favorito entre la juventud de todas las clases sociales. Esta danza es bailada tanto por jóvenes de zonas residenciales como por migrantes aymaras residentes en los barrios más populares de la ciudad.


En esta foto del 2005, Víctor Estrada enseña los primeros  trajes de caporal que él confeccionó/ La Razón 
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CAPORALES LA HISTORIA DE UNA DANZA

CAPORALES LA HISTORIA DE UNA DANZA

La Razón de la Paz / www.bolivia.com / 30 de noviembre de 2005
El 4 de diciembre se intentará reunir a más de 5.000 danzantes para incluir el baile en el Guinness de los Récords. La familia Estrada Pacheco da paso hoy al recuerdo.

Un toque de twist norteamericano, una pizca de la tuntuna yungueña, otro tanto del k'usillo andino y listo. Una de las danzas folklóricas más representativas del país, los caporales, nació así hace más de 30 años de la inquieta imaginación de los miembros de la familia Estrada Pacheco.
Fue simple, "nada de complicados estudios antropológicos ni profundas investigaciones históricas", confiesa con un dejo de ironía Víctor Estrada Pacheco, quien atesora aquellos inicios en un archivo de fotografías en blanco y negro que cuelgan en las cuatro paredes de su sala. Junto a esas imágenes, un clavo resguarda el traje original de caporal con el que hace tres décadas Estrada encandiló, junto a los integrantes de la Fraternidad Urus, a los espectadores de la entrada del Gran Poder. 

Esa vestimenta lleva tres años acumulando polvo en sus pliegues, pero no porque el tiempo haya dominado las dotes de bailarín de Estrada. Víctima de una insuficiencia renal, los cadenciosos pasos del danzarín de 57 años están ocupados ahora recorriendo los pasillos del Hospital General, con el único objetivo de mantenerse con vida.

Propuesta "made in" Chijini

"El folklore es para indios". Esa idea predominaba en gran parte de la sociedad boliviana a comienzos de los años 60. Entonces, las expresiones folklóricas se manifestaban casi clandestinamente en las calles de las laderas de la urbe paceña.
Es precisamente en esos años que Víctor caminaba por las arterias de Chijini con parlantes y una surtida colección de discos de moda para amenizar fiestas juveniles.
Claro, su pasión por las expresiones folklóricas —infundida por sus padres, reconocidos promotores del Gran Poder— provocaba que de rato en rato el adolescente incluyera en el repertorio musical alguna que otra ilustre morenada.
"No gustaba..., la gente comenzaba a silbar al escuchar los primeros acordes", recuerda sonriente.

Pero más que la música, la obsesión de Víctor, sus hermanos y un grupo de amigos del barrio Chijini eran las danzas folklóricas, en especial las autóctonas, que por esos años eran muy poco conocidas.
Con el característico ímpetu juvenil, los jóvenes formaron un cuerpo de baile que se presentaba en peñas y teatros con las danzas del k'usillo, kullawada y kallawaya. 
Pero no fue hasta la presentación de los negros de Tocaña —a fines de los 60, en La Paz— que la familia Estrada Pacheco decidió arriesgarse e inventar una nueva danza, inspirada en la vestimenta y la música de los afrobolivianos. 

Reconocido empresario de espectáculos fue Alberto Pacheco el primero en ser seducido ante los cadenciosos ritmos y danzas de los descendientes de África. Decidido, Pacheco gestionó la actuación de los yungueños en La Paz.
"Los comunarios le dijeron que debía pedir el consentimiento del capo, el caporal; un viejo negro de buzo, blusa y sombrero de ala ancha". Además, "tenía un machete y dos cascabeles en las botas con los que anunciaba su presencia", dice Víctor Estrada, sobrino de Pacheco.
"'¿Cuánto nos va a cobrar?', le interrogamos al caporal, y él nos dijo que no quería dinero, sino latas de sardina Lombarda. Y se las dimos".

Así, en 1969 la ciudad de La Paz presenció por primera vez las expresiones de los afrobolivianos. Y los más de 35 comunarios de Tocaña causaron una gran sensación.
"Días más tarde de esa actuación, nos reunimos para dar vida a una nueva danza que fuera tan alegre y espectacular como la de los negritos", explica Vicente Estrada, hermano menor de Víctor.
Ese día se elaboró el diseño de los trajes, confeccionados luego de forma artesanal por Víctor Estrada. Su hermano, Vicente, tomó la batuta del grupo y se encargó de recoger las ideas de sus miembros.

La indumentaria era sencilla. Elaborado con tela charmé, el traje consistía de un buzo blanco y una blusa roja de manga ancha, ambos adornados con escasas lentejuelas. Además, los diseños incluían una faja negra, un sombrero de paja de ala ancha y botas negras con dos cascabeles. La pieza final era un látigo, en vez del machete original.
La secuencia de la danza del caporal fue aún más difícil de idear. Pasos saltados con pies en la rodilla, piruetas, volapiés, cruces de pies... Al final, "creamos seis figuras en la casa de mi padre, debajo del puente Abaroa", explica Vicente.

Hoy, como en toda historia de este tipo, los hermanos Estrada Pacheco muestran sus diferencias a la hora de recrear aquellos días. Así, la creación de la música, por ejemplo, divide sus muchos recuerdos.
Víctor afirma que fueron los integrantes de Los Payas los primeros en componer los ritmos del caporal con los sonidos de la tuntuna, ritmos que luego fueron copiados por una banda. Por su parte, Vicente aclara que la música fue compuesta originalmente por una pequeña banda sin mucha experiencia, llamada Las Sombras Fantasmas, del pueblo de Tiwanaku. Según el folklorista, los músicos construyeron el pegajoso ritmo caporal imitando con sus instrumentos los tarareos y los silbidos de los jóvenes bailarines. 

Lo cierto es que luego de largas y extenuantes jornadas de prácticas, y algunas esporádicas presentaciones, los hermanos Estrada Pacheco, junto a más de 100 bailarines, conformaron la fraternidad Urus y tomaron la decisión de llevar su danza al evento folklórico más importante de La Paz: la fastuosa entrada del Señor del Gran Poder.

El inicio de la leyenda

"Así se baila, así se canta la danza del caporal. Somos los Urus, somos los Urus muchachos de corazón". Con esa lírica, creada por Santos Pacheco, la Fraternidad Urus ingresó en 1972, con su innovadora creación, en el Gran Poder.
"Fue toda una sensación, algunos nos veían con la boca abierta, sorprendidos. La gente se levantaba de sus asientos y trataba de imitar los pasos", rememora René Quisbert, entonces de 17 años. Ese año, el grupo de jóvenes obtuvo el primer premio, el Carmen Rosita. Y el éxito se repitió durante los siguientes años.

"La gente nos esperaba por toda la avenida Buenos Aires y cantaba con nosotros nuestras letras. Muchos jóvenes venían y nos rogaban para ingresar a la fraternidad, pero ya no se podía recibir tanta gente", resume Eddy Pacheco, quien no dudó en renunciar a su trabajo sólo por marcharse de gira con los Urus.
La recién nacida danza del caporal repercutió en el exterior y la Fraternidad Urus recibió su primera invitación para salir del país. Fue en 1975, para celebrar el aniversario de la ciudad peruana de Cusco. 
Fue precisamente en ese viaje donde la fama de Wálter Tataque Quisbert, entonces de 17 años, comenzó a ser labrada. "La primera vez que entró a la sala de ensayos las chicas gritaron de susto", recuerda Vicente Estrada, quien confiesa que fue una tarea titánica "doblegar los pies de plomo del gigante".

Pero Quisbert no desmayó y las anécdotas comenzaron a acumularse. Años después, luego  de culminar el recorrido del Gran Poder, civiles armados esperaron al boxeador de más de dos metros de altura.
"Asustado estaba el Tataque y comenzó a llorar pensando que lo iban a matar. Yo exigí acompañarlo en la furgoneta que nos llevó con nuestros trajes al Palacio de Gobierno". Allí, "el presidente Hugo Banzer, que lo había visto desde el palco de honor de la entrada, pidió que el 'Tataque' pasara a ser su guardaespaldas", narra Estrada.

Más que una simple moda

A partir de 1977, la fiesta del Gran Poder contó con la inclusión de nuevos grupos de caporales, conformados por los antiguos integrantes de la Fraternidad Urus. Nacieron así los grupos de los hermanos Escalier, Chuquiago Producción y Bolivia Joven 77, entre otros. Desde entonces se incluyeron guarachas en las mangas de las blusas, los pasos se fueron incrementando y la indumentaria comenzó a ser estilizada cada año. 

El salto definitivo de la danza de los caporales, además de la presentación del baile en el carnaval de Oruro, fue en los años 80 durante la entrada universitaria. Entonces, un grupo de jóvenes de la Universidad Católica Boliviana se propuso investigar y bailar la danza.
"El resto es historia", concluye Víctor Estrada, quien debido a su grave enfermedad sólo puede observar desde las graderías a la nueva generación de Urus, pues dos veces por semana el mayor de los hermanos Estrada se somete a hemodiálisis en el Hospital General.

El folklorista, que el 2001 recibió un diploma del municipio de La Paz "por su aporte a la cultura paceña con la creación de la danza de los caporales", no cuenta con apoyo estatal ni un seguro médico.
"Gastamos alrededor de 350 bolivianos en cada sesión, lo que incluye el material para realizarlo", sostiene Carmen, la esposa de Estrada, y en su rostro se dibuja la desesperanza al corroborar que los gastos obligaron a la pareja a poner su casa de toda la vida en venta.
Hoy, varias iniciativas se anuncian para apoyar a Víctor Estrada, pero para el artista la mejor contribución es que las actuales fraternidades de caporales en el país no olviden el origen de la danza.

Ese es igual el objetivo de la Organización Boliviana de Defensa del Folklore, que está organizando para el 4 de diciembre el encuentro de 5.000 caporales para incluir la danza en el Guinness de los Récords.



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¿QUÉ NOS PASA A LOS ORUREÑOS? ¿POR QUÉ NO REACCIONAMOS?

¿QUÉ NOS PASA A LOS ORUREÑOS? ¿POR QUÉ NO REACCIONAMOS?

El artículo que leerán a continuación fue publicado originalmente por el periodista Dehymar J. Antezana del periódico La Patria en agosto de 2010 donde hace un pertinente reclamo a la orureñidad en general por esa actitud de a los orureños no nos interesa nada. Desgraciadamente este artículo escrito hace más de 7 años atrás continua estando muy vigente.

El progreso de Oruro depende de nosotros pero cuando alguien trata de hacer algo todos los orureños al unísono nos oponemos fervientemente. Cuando el gobierno central no hace nada por este departamento no decimos ni reclamamos, pareciera que estamos de acuerdo en destruir a Oruro. ¡¡¡Orureños reaccionemos¡¡¡ ¿dónde quedaron esos años donde la ciudad de Oruro era la más moderna del país…? ¿Acaso dejamos de ser orureños en algún momento de nuestra vida…? ¿Cuándo dejamos de querer a Oruro? Pareciera que todos estamos empeñados en contribuir al estancamiento de Oruro.

El emprendimiento de un grupo de empresarios privados que construyeron la nueva terminal, muy moderna por cierto. Hoy por hoy pareciera que los orureños despreciamos ese gran emprendimiento. Sabemos muy bien que los cambios son algo difíciles ¿pero por qué no intentar? ¿porque no darle a Oruro una cara mejor que la que actualmente mostramos a los visitantes? Los orureños debemos contribuir al progreso de Oruro apoyando a todo emprendimiento nuevo que surja en la ciudad o el departamento, así y solo así lograremos progresar.

Por: Dehymar J. Antezana A. - Periodista / La Patria 22 de agosto de 2010

En el último tiempo, por no decirlo desde hace un par de décadas, los orureños viven en un estado de adormecimiento y letargo, por muchas situaciones, como la falta de oportunidades para surgir debido a los recortes económicos que los gobiernos de turno hicieron con esta región.

Otro fenómeno de los últimos años es que desde 1985, cuando se dio la relocalización de los mineros por la política de Víctor Paz Estenssoro, el orureño ha sido contagiado con ciertas idiosincrasias extra urbanas, que nada bien le han hecho, ya que sólo vive para no dejar vivir y hacer.

Los orureños muy envidiados en décadas pasadas del siglo XX por su trabajo, por su unidad, por su iniciativa, por el amor que le tenían a esta tierra, hoy simplemente quedan despojos y ruinas de ese tipo de pensamientos y acciones.

Pero, no vale llorar sobre la leche derramada, si bien en los últimos años Oruro ha sido uno de los departamentos más postergados, se debe a la falta de amor a esta tierra de los mismos orureños. No hemos tenido la suerte de tener buenos gobernantes locales que defiendan los intereses de la región.

Si bien existe el dicho popular, que "el orureño nace donde quiere", a la hora de la verdad esa afirmación no se cumple y lo podemos demostrar a través de las acciones y gestiones de los eventuales gobernadores que hemos tenido, nacidos en otros terruños, como Potosí, Cochabamba, La Paz y otros departamentos del país. Prefectos, alcaldes y otras autoridades que nada o poco hicieron por esta región, más al contrario se sirvieron de ella para enriquecerse y después de hacer fortuna en Oruro, simplemente abandonaron la tierra que les dio la oportunidad para ser alguien, sin devolver nada a cambio.

Obviamente, tampoco podemos generalizar ya que ciudadanos foráneos que ocuparon cargos públicos administrativos hicieron buena labor, pero son contados con los dedos de la mano.

A qué queremos llegar con todo lo que mencionamos, que creemos que más que una ofensa, debe servir como una reflexión para preguntarnos ¿Qué estamos haciendo por Oruro? ¿Cuál es el aporte que estamos dejando con el paso de los años?

Aquí no interesa qué tipo de profesión tenga el ciudadano o qué tipo de formación cultural, ideológica, política o creencia religiosa predomine en las convicciones del orureño. Lo que interesa saber es qué estamos haciendo por la Alta Tierra de los Urus, redundamos en este aspecto, porque consideramos que si nos ponemos la mano al pecho, llegaremos a concluir que hacemos muy poco por ella.

Por el contrario, sólo nos servimos de la nuestra tierra y si no tenemos las oportunidades que tenemos para crecer, simplemente, la abandonamos y nos vamos al exterior, para lo peor, criticamos desde allá, sin conocer la realidad en la que vivimos.
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GUÍA DE TURISMO DE SITIOS ARQUEOLÓGICOS Y NATURALES DEL DEPARTAMENTO DE ORURO


Lago Uru Uru
La Patria 5 de septiembre de 2010


El Departamento de Oruro es muy variado en sitios de interés. El parque natural Sajama es uno de ellos, al pié de un volcán apagado del mismo nombre se encuentra un bosque de keñua (polylepis neglecta), pequeño árbol de la región del cual se dice que poblaba todo el altiplano antes de la llegada del ser humano. En este parque se puede apreciar la riqueza animal y vegetal típica de las regiones altas de los andes, quizás como lo fue en tiempos del desarrollo de las primeras culturas en todo el altiplano boliviano. Un gran atractivo del parque son los geiseres y las aguas termales, además del mismo volcán que se convierte en un atractivo para los amantes del climbing.


Si le interesan los beneficios de la naturaleza para algunas enfermedades, o tan sólo le interesa disfrutar de una forma de relajarse, sería conveniente que acudiera a los balnearios de Capachos y Obrajes, que se encuentran a una distancia máxima de 23 km (treinta minutos), camino a Cochabamba, viaje en automóvil desde el centro de la ciudad. En estos balnearios las aguas brotan a 65 grados centígrados. Pazña, baños y aguas termales a 7 km de la ciudad. Estalsa y Urmiri, Yacimientos de estaño aluviales y baños de aguas termales. Se encuentran camino a Potosí, a 84 km de la ciudad.

Lago Poopo: en la parte central del Departamento, en sus riveras se encuentra en la localidad Poopó. Su principal atractivo es la isla de Panza, donde se puede practicar la caza y la pesca. Está situado a 65 km de la ciudad, camino a Potosí. Otra población cercana de gran interés es Huari: Población ubicada a menos de 150 kilómetros de Oruro sobre la carretera que conduce desde Oruro a la zona de los salares de Uyuni y Coipasa. Actualmente se encuentra en ella la planta de producción de la cerveza Huari, una de las más cotizadas de Bolivia por el particular sabor, debido a que es elaborada con agua de vertientes de la zona.

En la colonia e incluso durante muchos años de la república representó un descanso obligatorio de viajeros que atravesaban el altiplano en dirección al océano pacífico o para aquellos que se movían de Norte a Sur por el altiplano boliviano. Al parecer por esta razón es que se instituyó en este lugar una Feria anual que actualmente se celebra durante la semana posterior al domingo de ramos de la pascua y es denominada Feria del "Jampi". Uno de los mayores atractivos de la feria es el gran flujo y circulación de productos medicinales de diferentes procedencias (incluso de regiones del Pacífico o del Amazonas) que la gente intercambiaba proveyéndose así de aquellos productos que provenían de regiones alejadas. Era también una feria agrícola y ganadera. 

En el presente la feria se ha reducido considerablemente en el número de expositores y de asistentes, sin embargo conserva aún el alma de ser la única Feria en Bolivia de intercambio de medicina tradicional y los participantes se dan cita cada año en este lugar para rendir su homenaje al "tata" Santiago patrón del lugar. A pocos kilómetros de Huari se encuentra la población Llapa Llapani, que pertenece a la etnia Uru Murato y que fue construida cerca del lago Poopó. Actualmente la actividad más importante de sus pobladores es la pesca en el lago y la recolección de productos silvestres de los alrededores del mismo. Arqueológicamente, esta zona era territorio de los Quillacas, cultura que controló la zona desde el 900 AC hasta la llegada de la influencia Tiwanacu a la región. Recientes excavaciones demuestran además que la zona fue asentamiento también de la cultura Wankarani.

Paria: Primera ciudad que fundaron los españoles en Bolivia. Su iglesia fue declarada monumento nacional; su torre y retablo son famosos. A 23 km de la ciudad, camino a Cochabamba.

Iglesia de Curahuara de Carangas: Cerca de la frontera con Chile, data de 1608. Está cubierta con dos artesanados pintados. Son éstos los frescos más antiguos de Sudamérica.

Empresa Nacional de Fundiciones (ENAF): El complejo metalúrgico de Vinto es uno de los mejores y más grandes en Sudamérica. Posee una tecnificación muy sofisticada. A 7 km, camino a Potosí.

Capachos: Balneario de aguas termales, tiene techado y baños individuales en un sector y, en el otro, cuenta con una piscina olímpica. Camino a Cochabamba.

Huanuni: Empresa minera perteneciente a la Comibol, es una de las minas de estaño más productivas. Está a 50 km de la ciudad.

Lago Uru-Uru: Formado por el desvío parcial del río Desaguadero. Hay plantas acuáticas e innumerables peces y aves propias de la región, que son apreciados en Bolivia.

Salar y lago de Coipasa: Ubicado más al Norte del Salar de Uyuni, es el segundo en tamaño de Bolivia. Es particularmente hermosos por existir en su interior un lago del mismo nombre muy rico en aves especialmente flamencos.

Uru-Uru: A 10 km de la ciudad de Oruro, cerca de Machacamarca, se han hallado piezas arqueológicas. La época precolombina de Bolivia ha tenido en la región de Oruro una de sus culturas más importantes, que se conoce con el nombre de cultura "Uru-Uru", tipificada por la elaboración de cerámica con figuras zoomorfas y antropomorfas de arenisca roja, cuya antigüedad se ha determinado en 1800 años antes de Cristo. Actualmente, se encuentran más de cincuenta piezas en la Casa de la Cultura.

Cala Cala: Está situada a 45 minutos de la ciudad, donde se encontraron maravillosas pinturas rupestres. Entre ellas se pueden mencionar pabellones con flamencos, llamas, figuras esquemáticas de pastores que conducen sus rebaños; no faltan los felinos y la llama, que tiene un sitial de preferencia en la mitología andina.

Pumiri: Existen ruinas prehistóricas de muchas importancia, aproximadamente a 20 km de la población de Turco. También se encuentran cavernas semitrogloditas.

El Túnel: Situado en la zona Noreste en las faldas del cerro San Pedro. La tradición señala que este túnel era una vía de acceso subterráneo al Cusco, utilizado por los incas para el transporte de metales preciosos extraídos de las minas de Oruro. 

En Bolivia tenemos muchas leyendas por departamento. Una de ellas se refiere a que en el departamento de Oruro se originó la leyenda de la invasión a la villa de los Urus por tres animales gigantescos: un sapo, un lagarto y una víbora, los cuales fueron convertidos en figuras rocosas gracias a una Ñusta Uru y al semidios Cóndor, y que se asemejan a figuras en roca ubicadas en el cerro de Agua de Castilla, desde donde se observa en horas crepusculares el bellísimo fenómeno altiplánico del espejismo.
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EL ORUREÑO VICENTE ARRAYA CASTRO, POPULARMENTE CONOCIDO COMO “LA FLECHA ANDINA” FUE UNO DE LOS MEJORES PORTEROS DE LA HISTORIA DEL FUTBOL BOLIVIANO

Por: Marcelo Ramos  / Historiador. / Este artículo fue publicado en el matutino Página Siete el 8 de  abril de 2017. // Fotos 1) Vicent...

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